Versión Deluxe es el blog de música de Luis Fernando Alejos y República.  

Muchos de nosotros tratamos de salir de la burbuja que nos protege de las fábulas más duras y violentas. La vida diaria. La muerte diaria. Es leer las noticias, suscribirte a una dosis de empatía, reconocer que la ilegalidad no siempre es una elección fácil. Dejar que la canción correcta surta efecto en el momento apropiado. Así me pasó con Kendrick Lamar y Sing about me, I’m dying of thirst, de su álbum good kid, m.A.A.d city (2013). Promesas entre la vida y la muerte, resentimiento, decisiones que no entenderían los libertarios, ese culto de fanáticos, seguidores del evangelio de la prosperidad.

“Este orfanato que llamamos al ghetto es vaya rutina” rapea Lamar en el primer verso. El orfanato lo habitan sus amigos, cuyas actividades están impregnadas de inminente peligro: estar detrás del volante cuando hay un plan rojo, oscuro, el trabajo sexual de otra chica “dañada por el sistema”, que se aferra a los escasos momentos de alivio, las propinas con éxtasis. Ella no quería ser inmortalizada en tus letras, lo dice, pero Lamar sabes que su historia era valiosa.

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El ganador del Premio Pulitzer en la categoría de música este año, Lamar fue redimido en un giro de la historia poco probable pero muy bienvenido: “Es una noticia sin apenas precedentes, ya que casi todos los ganadores de este premio antes de Lamar eran cantantes de jazz o compositores de música clásica. Esta es la primera vez que un músico muy mediático se alza con el galardón, y la razón es que el jurado ha considerado que las letras del rapero tienen una enorme influencia en sus seguidores.

Aunque Bruno Mars le “robó”; el Grammy a Mejor Disco del Año hace unos meses, el Pulitzer viene a confirmar que las últimas canciones de Lamar están un escalón por encima del resto en cuanto a compromiso social e influencia, algo que no parece tener tanta consideración entre los académicos de la música”. vía Esquire

Hay momentos en los que el bautismo es por fuego. Otras veces tenemos suerte y la sed que nuestra alma es saciada. En esta canción sentimos la paranoia, la desesperación, los pecados innumerables colectivos e individuales. El narrador y sus compas aceptan, gracias a una señora cálida, al salvador Jesucristo. El salto de fe es documental. Trasciende el hip hop. Es un rompecabezas sonoro. En un disco que tiene hits como Bitch don’t kill my vibe o Money Trees esta pieza eleva el nivel del disco, en un viaje lleno de emociones: miedo, rabia, la redención que se busca y no llega, la sangre de tus amigos, hermanos y Jesús:

“Tired of runnin, tired of runnin, tired of tumblin

Tired of runnin, tired of tumblin – backwards

My momma say  See, a pastor give me a promise

What if today was the rapture and you completely tarnished?

The truth will set you free, so to me be completely honest

You dyin; of thirst, you dyin of thirst

So hop in that water, and pray that it works.

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