En otras ocasiones he escrito sobre la importancia del crecimiento económico para lograr una más rápida y efectiva reducción de la pobreza en nuestro país.  Al privilegiar el crecimiento económico aparecen críticos indicando que más importante es utilizar medidas intervencionistas de distribución de la riqueza para palear la pobreza.  

Lo cierto es que esa visión no es tan efectiva como un crecimiento económico poderoso como el que ha ocurrido en la Alemania Occidental luego de las medidas impulsadas por Ludwig Erhard en colaboración de Whilhem Roepke al liberar precios y eliminar trabas a su economía, o como el crecimiento enorme que han tenido los países asiáticos luego de adoptar muchas medidas de libre mercado o Chile con los Chicago Boys o la India a partir de 1991.  

Relacionado con el crecimiento económico, estoy leyendo un libro que quiero recomendar a todos.  Se titula “Progreso” y fue escrito en 2016 por Johan Norberg, ensayista económico sueco.  El libro fue traducido al español en 2017 y publicado por Deusto.  El libro está lleno de referencias, datos y gráficas que nos demuestra que estamos mejor que nunca antes en la historia de la humanidad gracias a la globalización y el avance de la tecnología que se hace más accesible a todo el mundo.

En su capítulo cuarto, “Pobreza”, nos presenta las gráficas del descenso de la pobreza en los últimos siglos y años.  Es impresionante el avance de las últimas dos décadas en la reducción de la misma explicando que existe una convergencia de los países más pobres y subdesarrollados hacia el desarrollo.  Como indica el mismo autor: “Cuando se generaliza la libertad y el acceso al conocimiento, la tecnología y el capital, no hay razón por la cual los países pobres no puedan crecer como cualquier otro país ha hecho antes.”

No es casualidad que el crecimiento económico de la sociedad favorece más a los más pobres quienes incrementan sus ingresos en un porcentaje mayor que los más ricos cuando hay progreso.  Esto lo han demostrado David Dollar y Aart Kraay en su estudio “Growth is Good for the Poor (2002).  Como explica Juan Ramón Rallo en el prólogo del libro: “La renta del 20 por ciento más pobre de una sociedad ha crecido durante las últimas cuatro décadas a la misma tasa que la renta media de esa sociedad.  Es decir, el crecimiento económico de un país termina repercutiendo y beneficiando a los más pobres dentro de ese país.” 

   En cuanto a la desigualdad, nos explica el autor que, debido al rápido crecimiento económico de los países en vías de desarrollo, está bajando a nivel global.  La desigualdad empezó a reducirse a finales del siglo XX.  

Si queremos aplicar las conclusiones a Guatemala y que la pobreza disminuya rápidamente debemos eliminar esas trabas que aún frenan ese mayor crecimiento económico.  Eliminemos tantos permisos y licencias.  El tiempo es oro y si las normas están claras y hay certeza ante la ley que se cumplirán no hace falta tanta injerencia estatal a priori.  Terminemos de abrir nuestros mercados eliminando totalmente todos los aranceles de importación y las barreras no arancelarias.  Esto favorecerá la competencia y los precios de los productos más sensitivos para los más pobres disminuirán también haciendo que sus ingresos reales se incrementen.  Eliminemos el ministerio de desarrollo que sólo ha servido para fines políticos y destinemos esos recursos a seguridad y justicia donde todavía nos falta terminar de fortalecer esas instituciones.

Aquí he tocado sólo uno de diez capítulos del que consta el libro.  Creo que vale la pena verlo todo ya que nos habla de la alimentación, saneamiento, esperanza de vida, pobreza, violencia, medio ambiente, alfabetización, libertad, igualdad y la próxima generación.  Cada capítulo con evidencias que nos hacen ser muy positivos acerca de nuestro futuro.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo