Cada 10 de mayo las cosas se ponen extrañas. Las tiendas de artículos para el hogar aumentan sus ventas y todas aquellas mamás que usualmente no son admiradas ni llenas de atenciones por sus hijos, la reciben, pero solo por poner una selfie o por tener una imagen que acompañe un post enorme en Facebook, que seguramente nuestras madres nunca leerán.

Pero hay que detenerse a pensar un poco en la manera tan abnegada en la que las madres han dejado todo atrás por nosotros, por darnos una casa desde antes de nacer y por protegernos en cada momento, de cualquier cosa que pretenda dañarnos.

Muchas veces nos portamos de manera injusta con nuestras madres y olvidamos que ellas también son parte de una historia que no conocemos al 100%. Historias iguales o más complicadas que las nuestras, en un entorno muchísimo más hostil y precario. Lleno de dudas y de situaciones a medio terminar.

Es justo pensar en ellas nos solamente como madres, sino que también como personas, mujeres, amigas, hermanas y esposas. Encontrar la manera de poder apoyarla siempre de alguna forma en cada uno de estos ámbitos.

Nuestras madres que nos explicaron todo, que fueran la primera amiga y doctora en nuestras vidas. Incondicional y siempre atenta a nuestras luchas, viendo de lejos porque creen en nuestra capacidad, pero lo suficientemente cerca como para actuar en el momento que sea necesario. Son ellas quienes dejaron todo atrás para poder ofrecernos eso que nunca tuvieron o eso que nunca quieren que nos falte a nosotros.

Hoy más que nunca encuentro sumamente necesario que demos gracias a todo, por la dicha de tener mamá y de poder haber aprendido de primera mano, los gestos de amor y humanidad que nunca faltan en una madre.

SI ya no está cerca, habrá que recordar que todo aquello que nos dijo y enseñó ya vive en nosotros y así ella también siempre en cada acción que tomemos. Recordar con amor y alegría es un gran regalo también.

Las madres se merecen lo mejor de lo mejor, pero siempre se conforman con aquellas cosas, por más pequeñas que sean, son las que llegan al corazón.

Para todas las madres de Guatemala en especial para la mía:

¡Feliz día de la madre!

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo