Todas las puertas del sistema de justicia y de derechos humanos se han cerrado para el coronel Juan Chiroy y ocho soldados implicados en el caso conocido como Cumbre de Alaska. A la fecha, el militar solo supone tal o cual razón para permanecer más de cinco años y medio en prisión preventiva sin llegar a juicio.

La justicia pronta y cumplida no se ha dado, pero lo peor del caso es que el propio sistema de justicia es el que se ha empeñado en evitar que el coronel y los soldados sean juzgados.

En los sucesos ocurridos el 4 de octubre de 2012 fallecieron seis personas. Al verse implicados miembros del Ejército en el incidente, el Ministerio Público (MP) los acusó de ejecución extrajudicial y ejecución extrajudicial en grado de tentativa, delitos por los cuales fueron ligados a proceso.

En la fase intermedia la jueza Patricia Flores modificó estas imputaciones a incumplimiento de deberes, en el caso del coronel Chiroy, y homicidio en estado de emoción violenta para los soldados. La juzgadora  evaluó insuficientes las pruebas presentadas por el MP para juzgarlos por ejecución extrajudicial.

Cinco años más tarde, los tribunales regresaron los delitos de ejecución extrajudicial a los militares, pero igual el proceso no avanza, mientras tanto los acusados siguen en prisión preventiva, esperando ser enjuciados.

Por fin comparte un Día de la Madre

El jueves 10 de mayo fue un momento especial para el coronel Chiroy y su familia. Debido a que fue hospitalizado, su esposa y sus tres hijos compartieron el Día de la Madre en un ambiente ajeno a la cárcel. Los custodios de Presidios y las restricciones para movilizarse se mantienen, pero pudo sentarse en un lugar apropiado para conversar con sus seres queridos.

Por unos minutos atendió a los periodistas y tuvo la oportunidad, frente a una cámara, de contar sus angustias y tristezas por lo que significa estar alejado de la familia y recordar este día a su mamá, quien fue asesinada de una manera salvaje y cuyo caso sigue impune.

El coronel Chiroy también habló del proceso legal y cómo el Ministerio Público, así como las Cortes, han impedido que el proceso avande y se resuelva.

Pero en la entrevista también mostró su confianza en Dios y escuchó las sentidas palabras de su esposa Andrea y su hija Sara, quienes no lo han dejado solo y soportan, junto con él, las arbitrariedades del sistema de justicia.

 

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