No podrá ser. Un caótico y desorganizado Barsa cayó en el Ciutat de Valencia (5-4), en lo que fue una orgía de goles y dijo adiós al sueño de completar toda una Liga sin perder. Los de Valverde mostraron su peor cara en defensa y llegaron a ir perdiendo por 5-1. La reacción llegó esta vez demasiado tarde y sirvió solo para maquillar la nefasta imagen del campeón, indica la crónica de Sport, un medio inclinado al Barsa.

Con el Levante ya salvado y el Barça ya campeón, el partido se impregnó de un claro aroma festivo. Los locales afrontaban sin presión el reto de intentar ser el primer equipo en derrotar a los de Valverde en la que era la despedida de su afición este curso.

Se vio con el once azulgrana que al ‘Txingurri’ le ilusiona la posibilidad de acabar la Liga sin perder. Al margen de Yerry Mina y Vermaelen, grandes novedades en el equipo titular, el once que salió era el más titular posible -teniendo en cuenta que Messi ni viajó.

Un arranque frenético

Arrancó con ganas el Barsa. De hecho, los primeros compases no auguraban lo que sucedería en la primera llegada de los locales. Morales llegó a línea de fondo y su centró lo empujó a gol Boateng. El tanto subió al marcador tras algo de suspense, ya que el remate del delantero tocó en el larguero y botó dentro, pero sin alcanzar el fondo de las mallas. Sin tiempo para encajar el golpe, el Barsa vio como Bardhi perdonaba un gol cantado. Boateng remató en semifallo y, solo ante un Ter Stegen ya vencido, el macedonio estrelló el cuero en el larguero. Aún nadie se explica cómo no acabó en gol esa jugada.

El 1-0 dejó algo aturdido al Barcelona. La iniciativa inicial se convirtió de golpe en imprecisión y falta de ideas. Además, lo que va mal siempre puede ir peor. Vermaelen hizo gala de su condición de pupas y se lesionó muscularmente antes de la media hora. Nada más entrar Piqué, el Levante hizo el segundo. Boateng aprovechó la falta de tensión de la zaga culé para zafarse de Ter Stegen y marcar a portería vacía. Peligraba el récord.

Necesitaba el Barça un gol para meterse en el partido y éste llegó. Una ‘excursión’ de Piqué acabó con un disparo de Coutinho desde el balcón del área. El cuero tocó en Rober Pier y dejó vendido a Oier.

La polémica pidió paso justo al borde del descanso. Semedo pidió un penalti que no pareció ser y los locales reclamaron otro por manos de Piqué. Las hubo, pero el cuero venía de un rechace. Nada punible.


5-1, marcador humillante

Los aficionados que fueron a por un refresco se perdieron el golazo de Bardhi a los 45 segundos del segundo tiempo. El macedonoio conectó una rosca imparable desde la frontal que sacó las telarañas de la meta de Ter Stegen. Otra vez el récord pendía de un hilo.

Y el hilo se encargó de romperlo Boateng un minuto después. Contra ‘granota’ de manual y definición cruzada del delantero. Pasillo culé a un repaso que derivó en humillación cuando Bardhi hizo el 5-1. Nueva transición rápida y nuevo golazo a la escuadra de Enis. ¿Era el Levante o era el Chelsea de Mourinho?

Más por amor propio que por creer realmente en la gesta, el Barsa subió la intensidad como si de un interruptor se tratara. Coutinho hizo el 5-2 al recoger un balón muerto en el interior del área y acto seguido logró el hat-trick –su primero como culé- con una nueva dosis de fortuna. Igual que en el 2-1, su chut impactó en un jugador del Levante antes de convertirse en gol.

La remontada se convirtió en una opción real cuando Luis Suárez transformó un penalti cometido sobre Busquets a la salida de un córner. Aún quedaban 20 minutos para convertir en hazaña lo que iba camino de ridículo.