Hace unos días se celebraba por todo lo alto los “grandes logros de la justicia” y yo no sabía si llorar o reír.

El boato de lo menos unos 50 mil dólares de catering y en hotel de lujo, ¡fue apoteósico! Se brindó con champagne, se comieron finas carnes y mariscos y se celebraron los grandes logros de la señora saliente y se previno, amenazante, ¡a la señora entrante!

No se han mejorado los métodos de investigación, no hay laboratorios de criminalística, ni reactivos para los estudios, no hay una academia de primer nivel para entrenar investigadores profesionales, no hay carros blindados, ni chalecos antibalas para los investigadores (pero para los jefes, ¡sí! Caravanas blindadas enteras de medio millón de quetzales y para los jefes de SAT y del MP, para ellos, ¡sí hay de todo!).

No se desarrolla a la Policía ni a sus capacidades de investigación criminal y prevención del delito, no se equipa a los investigadores del MP, ni al Ejército, ni a la inteligencia militar, ni civil. No se hacen convenios de capacitación permanentes con el FBI y el Departamento de Justicia, o con Israel. No se colabora con mejorar y desarrollar instituciones, pero para fiestas sí hay, para edificios de 35 millones de quetzales inservibles y sin parqueo, para eso sí hay; para premios y viajes por el mundo y para pauta para cantar los grandes “logros de la justicia”, ¡para eso abunda!

¿Cómo vamos a desarrollar instituciones de justicia y de inteligencia si no invertimos en la capacitación y el entrenamiento del capital humano? ¿Cómo se hace para que sin personal capacitado, que es el que debe hacer el trabajo duro arriesgando la vida por sueldos mediocres, sin equipo ni capacitación constante, cómo se hace para tener justicia así?

Los “grandes logros de la justicia” son mas efímeros que la burbuja en la copa de champagne de la señora que hoy canta y a la que se laudan sus enormes logros, sin condenas, presentando varios testigos falsos, ensañándose contra un niño de 3 años y enterrando en burocracia el caso de la brutal paliza a un joven de 17 años, partiéndole los pómulos y desencajándole un ojo o viajando a Suiza a presentar testigos falsos contra un suizo guatemalteco que cometió el pecado enorme de cumplir con su deber y reprimir delincuentes mareros secuestradores y extorsionistas…

Grandes, sin duda alguna, los grandes logros de la justicia…

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo