Manuel Estrada Cabrera, asume tras la muerte de José María Reyna Barrios quien fuera asesinado por el británico Edgar Zollinger. Este último asesinado por el Policía Emilio Ubico. Luego de las protestas de Quetzaltenango, desde donde se rastrean actos que hoy el socialista Iván y la ápatrida Telma, entre los que destacan que la fuerza de poder intenta apropiarse por una fracción de su valor la Hidroeléctrica de Juan Aparicio y el fusilamiento de Sinforoso Aguilar. Aunque servil Estrada Cabrera a los intereses de los Estados Unidos de América para derrocar a José Santos Zelaya, Presidente de Nicaragua por los intereses norteamericanos en el Canal interoceánico, sucumbió ante ellos cuando no les fue útil, tildándolo de loco como ahora hacen con el actual Presidente Constitucional de Guatemala

Enrique Gómez Carrillo, desde los medios de comunicación,  tomó postura a favor de los Estados Unidos de América y contrario a las opiniones de los medios nicaragüenses defendidos por Rubén Darío y el colombiano José María Vargas Vila. Primero servil a Estrada Cabrera y Luego su detractor. Los sermones en la Iglesia de San Francisco impulsados por la familia Aycinena, Manuel Cobos Batres, José Azmitia, Julio Bianchi, José Piñol y Batres, lograron con el beneplácito de los Estados Unidos de América y la Comunidad Internacional  que Adrián Vidaurre, Presidente del Congreso de la República de Guatemala en Asamblea  declarara mentalmente incapaz al Presidente Constitucional de Guatemala el 8 de abril de 1820. El único en salvarse fue Roderico Anzueto Valencia quien se convertiría en el Director de la Policía en época de Jorge Ubico Castañeda.

Su casa fue saqueada y hoy 2018 en su lugar está silenciosamente, el estadio nacional Doroteo Guamuch Flores. Manuel Estrada Cabrera nunca se exiló sino que, como abogado, preparó su legítima defensa hasta el final de sus días. La Universidad de San Carlos de Guatemala otorgó el doctorado “honoris causa” a don Manuel Estrada Cabrera.  Miguel Ángel Asturias escribe los méndigos políticos, obra previa a El Señor Presidente. Los medios de Comunicación destruyeron toda imagen de un orden político minusvalorando la intervención de los intereses de los Estados Unidos de América en su satélite Guatemala y que hoy por hoy es defendida por los herederos de Roderico Anzueto Valencia y la cantidad de presidentes que sucumbieron a través de la guerra fratricida en suelo guatemalteco.

Viento Fuerte, 1950, de Miguel Ángel Asturias es más explicar la causa norteamericana para mantener el control de Guatemala. El mestizo  de la obra de Miguel Angel Asturias de Hombres de Maíz (1949) es privado de un horizonte espiritual, echado de sus tierras, victimizado orillado a las costas del país, alcoholizado. Los americanos (estadounidenses), dirigiendo desde su casa blanca del norte, con poderosos aliados en los mercenarios apátridas de Guatemala. Como dice Asturias: “la destrucción apocalíptica que produce el huracán de la revolución, es también el retorno al equilibrio”.

El pueblo guatemalteco lo verá en los documentos desclasificados donde aparece el asesinato del ex alcalde de la ciudad Guatemala Mario Méndez Montenegro y la participación de José Efraín Ríos Mont en asegurar la última frontera que separa a los guatemaltecos de ser una franca oposición a los Estados Unidos de América en sus políticas clientelares.

Las ley de extinción de dominio diariamente expropia a guatemaltecos de su legítima propiedad y han llegado a la sarcástica publicación en los medios de comunicación de mayor difusión la extinción de dominio de dos quetzales a una persona por no indicar su procedencia.

De Colombia se imitó la ley de extinción de dominio y traerá las mismas consecuencias que trajo para ellos que los hizo inmigrar a Guatemala en oleadas huyendo de su propia miseria. En el país de los ciegos el tuerto es rey.

 

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