El presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, insistió en la valores universales del olimpismo en la ceremonia de encendido de la llama de los Juegos de Invierno de Sochi-2014, este domingo en Olimpia.

‘El relevo de la llama será el mensajero de los valores del olimpismo, la excelencia, la amistad y el respeto, sin ninguna forma de discriminación’, declaró Bach en su discurso, justo antes de que se encendiera la llama. ‘Los valores de los Juegos no excluyen a nadie’, añadió el alemán, que realizaba su primera salida oficial desde su elección como presidente del COI, el 10 de septiembre.

Rusia adoptó una ley que prohíbe la propaganda de la homosexualidad, que provocó vivas reacciones en los defensores de los homosexuales en el mundo y llamados al boicot de los Juegos Olímpicos de Sochi.

En su última visita a Sochi, el 26 de septiembre, el francés Jean-Claude Killy, presidente de la Comisión de Coordinación de los Juegos de 2014, había declarado que ‘la carta olímpica prevé que toda segregación sea prohibida, ya sea racial, religiosa o de otro tipo en el territorio olímpico y será el caso en estos próximos Juegos, estamos convencidos’.

El orgullo de los rusos

La llama olímpica fue encendida este domingo en Olimpia, más de cuatro meses antes de los Juegos de invierno de Sochi, hacia las 12h45 locales (09h45 GMT), antes de recorrer Grecia. Después llegará a Rusia, donde arribará el 7 de octubre, antes de un recorrido de 123 días, hasta la ceremonia de apertura de los Juegos el 7 de febrero.

Como es la tradición en la ceremonia, una sacerdotisa usó un espejo parabólico para captar los rayos de sol que encendieron la llama olímpica en el templo de Hera. Al término de la ceremonia, la llama fue confiada al primer relevista, un joven esquiador griego, Ioannis Antoniou, de 18 años. Más de 14.000 personas deben llevar el símbolo a través de Rusia, sobre un recorrido de unos 65.000 kilómetros, en el relevo más largo de la llama olímpica de la historia.

El relevo pasará por más de 2.900 ciudades y aglomeraciones de 83 provincias rusas, de Kaliningrado a Vladivostok. Simbólicamente, la llama olímpica será incluso enviada al espacio en noviembre, donde pasará por la estación espacial internacional.

‘Los rusos se sienten muy orgullosos de aceptar el más importante símbolo del movimiento olímpico’, dijo Dimitri Chernyshenko, presidente del Comité de organización de los Juegos.