El simple hecho de ser la inmediata superior, en jerarquía, sobre el Secretario Particular de la Vicepresidencia, no determina ni establece que estaba enterada de lo que él hacía fuera de su empleo y funciones. Y, tampoco, que haya sido ella quien dirigía el crimen organizado, La Línea. Ni que hubiera recibido beneficios en dinero contante y regalitos de la Línea. Pero, de ninguna manera acepto que la vicepresidente de Guatemala no tenga ninguna responsabilidad. Y, porque la tiene, debe pagar o sufrir las consecuencias de su omisión.

Claro, que está muy claro, que el Ministerio Público no tiene la menor voluntad de señalarla, involucrarla o investigarla. Y, también está claro que el Presidente de la República cree que es una potestad de él decidir si es responsable o no. Pero el presidente no es superior a la ley, y la ley establece que todo funcionario público es responsable por su actuación u omisión en el cumplimiento de sus funciones.

Es muy sencillo. El funcionario cumple funciones y las funciones las establece la ley.

Suponiendo qué el Secretario Privado de la Vicepresidencia llegaba a una dependencia del gobierno y decía que iba en nombre de la vicepresidente y que eran órdenes de ella hacer esto o hacer lo otro, o que sus órdenes eran que le enviaran dinero. Pero, eso era falso, el secretario se aprovechaba de la confianza de su superior y abusaba de la confianza y de su empleo para cometer los delitos. Entonces ella es responsable por omisión.

Suponiendo que lo mismo no era falso sino que era cierto, entonces ella estaría involucrada, era la jefa o se beneficiaba.

Suponiendo que aceptó o aceptaron regalos. ¿Aceptó ella o el presidente alguna vez un regalo del Secretario Privado de la Vicepresidencia: ¿Un carro? ¿Un yate? ¿Un helicóptero? ¿Una moto? ¿Un reloj? ¿Un terreno? ¿Una fiesta? ¿Un bacanal? Nunca debieron haber aceptado regalos de nadie siendo funcionarios públicos, y menos de otro funcionario público.

Suponiendo que el Secretario Privado de la Vicepresidencia era un manipulador. Que solicitaba de acuerdo a los cánones, pero si no lo conseguía entonces lloraba, clamaba, exigía, coaccionaba, chantajeaba, amenazaba, gritaba, se volvía adulador, apelaba al ego de la vicepresidente, etc., lo que le funcionara de acuerdo a la persona, pues entonces ella es responsable por dejarse manipular. ¿Por qué? Porque las funciones no son personales, es decir el daño no es a quien concede un permiso, una autorización, un dinero, un equipo, un material, etc. Sino el daño es a la organización, a la institución, en este caso al Estado de Guatemala. ¡Cómo no va a ser responsable!

La norma dice que usted es responsable de todo lo que hagan o dejen de hacer sus subalternos, no se permite lavarse las manos. La Vicepresidenta no es Pilatos, es Roxana Baldeti, guatemalteca, no romana.

¿Cómo no va a ser responsable de que el Estado de Guatemala haya perdido muchos millones de quetzales, si era la que presidía la Comisión contra el contrabando y el Secretario Privado de la Vicepresidencia la acompañaba a todas las reuniones de esa comisión?

Para poder Refundar la República, debemos de llegar a las últimas consecuencias, como guatemaltecos que pagamos nuestros impuestos debemos de exigir que la ley impere sobre cualquier político, ciudadano, hombre, mujer, rico, pobre. Guatemala llora sangre, no podemos permanecer indiferentes a lo que paso o está pasando, como que si no fuera con nosotros, eso no nos lo vamos a perdonar nunca, o actuamos responsablemente o actuamos, pero actuamos.