¿Podemos decir que en Guatemala vivimos en una “Democracia”? ¿Acaso bajo el mando de un “Presidente”? ¿Y en representación de su pueblo? Cuando en realidad lo que se percibe es más bien un Gerente de Turno de una Junta Directiva que alguna vez fue la representación de la “Monarquía”.

¿No tendrá ese moderno sistema monárquico acrónimos bien conocidos, con tentáculos como los sindicatos y los partidos políticos? ¡Por cierto muy difíciles de manejar! Y poco confiables para ellos mismos.

No estoy de acuerdo que se coarte nuestra libertad en nombre de una “Democracia”, a la que todos rendimos pleitesía y casi nadie entiende. Pues al final vivimos en una “Republica” en la cual si debiéramos rendir tributo a un imperio, al ”Imperio de la Ley”, en donde no haya nadie por debajo de esa Ley, pero tampoco nadie por encima de ella.

Mi ignorancia respecto a estas definiciones es tal, que no entiendo como en nuestra Constitución, dice y reza que somos un república, democrática y representativa, lo cual en sí mismo es una contradicción, si tomamos en cuenta la definición de Solón que dice: “Una República, es el gobierno que se rige mediante leyes escritas y permanentes; no el que lo hace a través de innumerables y caprichosos decretos; esa es la esencia de la Democracia. En una República, el pueblo obedece a los gobernantes y los gobernantes obedecen a las leyes. Pero en las Democracias los gobernantes obedecen a las masas, que son caprichosas, violentas y ambiciosas. De ahí el CAOS y al fin la TIRANÍA”.

De esta suerte, y en medio de este caos, sí hay una tiranía, la de un grupúsculo que creen ser los herederos de la monarquía, en donde todos debiéramos ser sus súbditos. Realidad que han logrado al hacernos creer que vivimos en un sistema etiquetado de “Democracia”, en el que sus gerentes de turno son Presidentes, con la representación de la voluntad de la mayoría. Falacia total con la que nos adormecen para que no haya ningún guatemalteco digno que haga algo para evitar esta situación y logremos vivir en un país donde reine el Imperio de la Ley.

Lo más triste es que en este país despedazado por estos buitres, todos se pelean por ser parte de esta gerencia y sus burócratas, cual perros, atrás de los mendrugos de pan que sus dueños les tiran.

Sin embargo, el peligro real, es que de esta cuasi “Democracia”, de la cual se sienten tan orgullosos los burócratas internacionales. Cuando la realidad que vivimos es una Partidocracia, y es por la existencia de una ignorancia popular o acción demagógica, que vamos en camino a una “Tiranía Totalitaria”. En búsqueda de un cambio a donde sea y provocado por la desesperanza del CAOS. Modificación, que la historia nos enseña, que en la mayoría de los casos, es sin retorno en el corto y mediano plazo. Con un alto costo de sangre entre hermanos y sobretodo una marcada falta de desarrollo para todos.

¿No es más barato? Incluyendo a este sistema pseudo-monárquico, el buscar de una manera inteligente un punto medio, en el que estas elites, la contraparte de oportunistas políticos y sobretodo la mayoría de guatemaltecos. Logremos vivir una visión de desarrollo humano, en donde los que más tienen salpiquen y los que menos poseen, tengan la oportunidad de una vida digna de acuerdo a su esfuerzo personal. Evitando de esta manera el estallido social en donde sí perdemos todos.

Pienso que el motor de este desarrollo negociado, debe ser basado en valores e ideales, definidos por la elite intelectual y moral de Guatemala.

Oscar Bonilla A.

[email protected] Mayo de 2010