Desde que comenzó a promocionarse, lejos de ser un título aceptado, el nombramiento de Guatemala como Capital Iberoamericana de la Cultura ha tenido rechazo; no solo por artistas, sino la población en general. Pareciera que únicamente se ha tratado de una “excusa” para colocar múltiples vallas y mupis; publicidad pero cero acción y apoyo hacia los artistas.

Así, Esvin Alarcón Lam, quien es artista contemporáneo sentencia cuando se le pregunta al respecto: “Yo no creo tener relación con ello”. Se llama a sí mismo “espectador” de este nombramiento, para el cual se realizó una ceremonia especial en enero, en el Teatro Miguel Ángel Asturias y al cual asistió la alcaldesa de Madrid, Ana Botella.

El nombramiento pareciera únicamente para crear una imagen publicitaria. “En las ocasiones que tuve para conversar sobre el asunto con quienes están a cargo de ello dejaron muy claro que no hay ningún dinero de la Municipalidad para actividades culturales”, explica Raúl Figueroa Sarti, de F&G Editores. Lejos de eso, explica el editor, le pidieron la cesión de derechos de un título. “Para venderlo y recaudar fondos”. ¿Y para qué se utilizarían esos fondos? “No me dijeron”, responde.

Mientras tanto, en la zona 18, en la colonia El Limón continúa la lucha para evitar el cierre de “El Escenario”, un centro cultural que se encuentra en la iglesia Cristo Nueva Paz y que fue fundado en 1990 gracias al apoyo del sacerdote católico Pedro Nota. Desde que la iglesia cambió de dirección, por “remodelaciones de embellecimiento”, decidieron que este lugar, que ha permitido que muchos jóvenes – vulnerables – se interesen en el arte en lugar de las pandillas corre riesgo de dejar de existir.

“Más que de la imagen, del trabajo de los creadores culturales”, afirma Sarti, cuando se le pregunta respecto al aprovechamiento que podría hacerse de este nombramiento. Muchos esfuerzos terminan siendo independientes; en diferentes disciplinas.

“Creo que es algo construido históricamente: el Estado guatemalteco no está interesado en el desarrollo del arte ni de la educación artística. Los artistas por ello nos acostumbramos a trabajar por nuestra cuenta. Por otra parte percibo que el Estado generalmente realiza eventos dirigidos más al entretenimiento de un gran público que al fomento del desarrollo ¨cultural¨”, afirma Alarcón cuando se le pregunta al respecto.

Capital Iberoamericana de la Contracultura

No resulta raro que muchos artistas financien sus propios proyectos. Tampoco, que la situación este año –  incluso con el nombramiento – sea la misma. El trabajo se mantiene de la misma forma. Algunos afirman que es un título “ya merecido desde hace mucho tiempo”. Otros, que de igual forma es una forma de “poner a Guatemala en el mapa”.

Pero en este caso, las propuestas que no se adaptan a lo que podría considerarse “estéticamente bello” son las que tienen más problema. Un claro ejemplo son los músicos con estilos alternativos. Cancelaciones de imprevisto, falta de autorización para realizar conciertos y muchas trabas son comunes para ellos. La autogestión se complica aún más cuando existen baches en el camino para construir algo.

De esta cuenta nace el proyecto #nosotrossomoslacontracultura, gestionado por Barba Roja, Bajo Presión. En esta ocasión, se trata de un compilado musical en el que convergen ska, reggae, hiphop, punk y rock alternativo.

Como dice José Stanlacalle, de Barba Roja, “no es que nosotros querramos enfrentarnos a las autoridades”, pero es ese levantamiento, ese motor que hace falta en el país.

 

por Pep Balcárcel y David Pellecer Ruiz.

foto: Cortesía Comunidad Organizada El Limón