Es indudable que este proceso democrático electoral sea igual a los anteriores, ya que la política guatemalteca se ha convertido en un escenario de “circo”. En efecto, se introducen cada vez más estos espectáculos mediáticos donde la persona que aspira a un puesto político debe ser lo más parecida a un bufón. De esta manera, se desvirtúa la verdadera esencia de las elecciones, dado que no se da en ningún momento el espacio a que los electores se fijen en programas de actuación política y en planes de nación, puesto a que estos no existen o son un compendio de ofrecimientos habituales sin diferenciación alguna entre una oferta y la otra.

 

Asimismo, hay que acentuar que las campañas electorales traen consigo, cada vez más publicidad tratando de posicionar así a un candidato. Hay que hacer notar que todos estos recursos monetarios poseen el siguiente peligro: que sean procedentes de negocios ilegales con fines ilícitos y de haciendas del estado. Los medios de comunicación también son parte de esta actividad de favores, ya que atribuyen a una mejora de tratamiento, disminución de critica en sus artículos o de brindar a los candidatos espacios publicitarios a precios especiales, lo cual les hace terminar siendo grandes árbitros del combate electoral.

 

Basta ya, de concentrarnos en los candidatos a la presidencia que encabezan las encuestas, y que nos han bombardeado con cualquier tipo de campaña y publicidad, es tiempo de premiar al candidato desconocido por no haber hecho campaña anticipada todo este tiempo. Además, es importante enfocarse en las habilidades, valores, estrategias y las decisiones que el candidato tiene y ha tomado a lo largo de su vida profesional como político. En este tiempo de campaña, es importante señalar a las personas que se presentan con credibilidad, y han tenido una enorme capacidad de convertir a los sectores sociales históricamente marginados, en una población económicamente productiva. Es tiempo de hacerles saber a los políticos y a los nuevos aspirantes, los retos de diferente naturaleza que hoy acechan la a política en el país.

Hemos dado el primer paso, demostrando nuestra resignación a los políticos enviciados y corruptos, no tenemos que olvidar nuestra inconformidad, sigámosla expresando. Es tiempo de construir una democracia con base a esquemas de integración y de cooperación política y crear nuevos escenarios “formales y prudentes” donde los actores deben reaccionar con urgencia a la mayoría de los problemas que tenemos. En estas elecciones tenemos que elegir de forma correcta, este es un reto particular que le corresponde a cada ciudadano. Yo sé que los candidatos ya están establecidos, pero como población debemos de alzar nuestra voz, establecer límites claros y ser intolerantes a cualquier acto de ilegalidad que no le corresponda hacer a los funcionarios públicos.