La última contienda electoral que tuvo lugar en el 2,011 tuvo un comportamiento ligeramente distinto a la que tendremos el presente año. En ella el padrón electoral aumentó y las mesas de votación llegaron a más lugares dentro de la República, teniendo como resultado más participación. Los datos reflejan que 60.83% de los guatemaltecos salieron a las calles a votar versus el 48.15% de la población que lo hizo en 2,007. En este sentido uno de los puntos más críticos que tendrá lugar en el proceso democrático de 2,015 será el nivel de abstención o participación de los votantes. La lógica de participación obedece a que en la medida que hay más estabilidad política se tiene menos participación, versus la demanda y sentimiento de cambio cuenta con mayor nivel participación. Por citar un caso las elecciones de 1,985, cuando Guatemala inició el proceso democrático y la demanda de cambio era elevada, se tuvo un nivel de 60.21% de participación. Por otro lado la elección de 1,995 tenía un ambiente ligeramente más estable, la cual contó con un 36.01%, aún cuando existía más tecnología para aumentar la participación de los votantes.

En el caso de 2,015 hay una combinación de ambas. Por un lado los últimos acontecimientos han causado frustración y desinterés en la política contra la esperanza permanente de los guatemaltecos de que las cosas pueden cambiar. En el primer punto los estudios de opinión pública han señalado un alto índice de personas que no saben o no responden a quien votarán, aunado al sentimiento de voto nulo que se está produciendo en la población. Va a ser interesante que candidato es el que logra capitalizar el voto indeciso. Ello principalmente por la poca propuesta que existe en este momento, ya que los participantes son los mismos que por años han estado en el poder
¿Qué sucederá? En mi criterio dependerá de la capacidad de los estrategas políticos de hacer un llamado al voto, en combinación con el mensaje de campaña que responda a las demandas ciudadanas de empleo y seguridad. Para ello tendrán que valerse de medios televisivos, radiales, prensa y principalmente el papel que jugarán las redes sociales en este proceso electoral. En el país existen más de tres millones de usuarios en plataformas como Facebook o Twitter que influirían decisivamente en este proceso democrático.