Se continúa la contemplación sobre la ética, o su falta,  al vivir la realidad nacional en este preciso momento.  Persisten las observaciones de  las cada vez más visibles carencias. El reclamo popular es permanente; alguna resolución se dará.

 

Se retorna a la ponderación de las virtudes, los valores y la ética. Y todo esto aunado a la formación ciudadana, la formación cívica que está plasmada en el Currículo Nacional Base, CNB, desde los cinco años. En la etapa de preprimaria son nociones de civismo, que se base en la identificación de signos patrios, las culturas mayas, y las características visibles del entorno cultural, para así fortalecer la identificación con la patria, así es el espíritu de la policía pública de educación.

 

Se combinan entonces dos facetas del desarrollo humano, la formación en el hogar, y su complemento en el centro educativo. La congruencia y coherencia de la integración se observa en el comportamiento del ser humano.

 

El comportamiento no es sólo en momentos de la socialización; es también en el actuar profesional, el actuar político, aunque la carrera no es en la política, toda la participación ciudadana es política.

 

Pero en Guatemala no se estudia para ser político; el CNB no forma al político, aunque se plasman los nociones teóricas.

 

En el nivel de diversificado, en tan sólo tres periodos semanales planificados dentro del estudio, se pretende desarrollar los conceptos de gobierno, de Estado.  Qué pasa con  una comparación de las formas de gobernanza en otros países, una especie de cotejo de sistemas de gobierno; los balances, el monitoreo, los procesos que se viven en un perfeccionamiento constante  con el fin de una transparencia que garantiza una gestión administrativa lo más pura posible, enfocada hacia el bienestar de los ciudadanos  del país a que norma.

 

Idealmente, si se observan a los países con un desarrollo político serio, existen partidos políticos de tradición, en el sentido de una visión a largo plazo para el país, con metas establecidas, siguiendo una filosofía, sin duda innovando la entrega a esa filosofía, pero no cambiando su fondo. Y si se estudia para ser político.

 

Se debe conocer de fondo la realidad nacional, sobre todo basándose en su historia para comprender la ruta que llevó a la realidad, con fuerte análisis, y de nuevo retornar al estudio de la historia, para así evitar los errores que se hubiera cometido. Todo esto con el fin de cuidar a la patria.

 

Ser patriota, “Persona que tiene amor a su patria y procura todo su bien.” DRAE. El amor no se aprende, pero si los procedimientos que dirigen la gestión para llegar al bienestar general. Este cuidado, este velar que la cosa ajena es más valiosa que la cosa propia, es la ética que debe prevalecer en la vida de los políticos, de todas las personas. Y la estructura educativa debe fortalecer en primera instancia, el amor propio, el respeto a lo ajeno, el amor al par y el amor por la comunidad, el país. Ser patriota.

 

El político “bueno”  aprende del ejemplo; los próceres de otras naciones no predican sobre su sistema de gobernar, predican de cómo se debe emplear ese sistema, ser un “buen” político es gozar de una amplia visión, de anhelos de generosidad, conocer las estructuras del gobierno propio, con sus fallas y bondades, si estudiar, tener  el interés de todo los temas que abarcan en  un país, la agricultura, las finanzas, comunicaciones, educación y demás con la finalidad del bienestar común.

 

También se aprende del político “malo”, de las aparentes ganancias por un manejo turbio, que si después llevará a un desenlace merecido.

 

Ser político  es un honor, representar a la ciudadanía y cuidar a la cosa pública.