San Francisco (AFP)

El belga Jean-Sébastien Gosuin, asociado con dos empresarios de su misma nacionalidad, explica que la plataforma funciona porque aún si las entradas “se han agotado, siempre hay asientos vacíos”, pues los organizadores reservan algunos billetes para sí, muchos billetes son adquiridos por grandes revendedores o promotores publicitarios.

Seaters comienza a operar cuando se pone el cartel de ‘entradas agotadas’. La plataforma crea entonces una lista de espera que asigna a cada interesado una determinada probabilidad de comprar un billete, que se le vende a su precio normal más una comisión de 20%.

Seaters “ofrece legalizar un mercado que trabaja en negro”, estima Gosuin. “Es una manera oficial de colocar los últimos billetes y hacer que realmente no se vea ningún asiento vacío”, agregó. Para Gosuin “todos salen ganadores”, desde los artistas hasta quienes expenden alimentos en los espectáculos, pasando por los promotores.

‘Seaters’ se instaló en Nueva York el año pasado y cada vez más equipos de Europa recurren a esta aplicación, dijo Gosuin, citando el ejemplo del Olympique de Lyon del fútbol francés.