Según define la Constitución Política de la República de Guatemala en su artículo 140 “ el Estado de Guatemala es un Estado libre, independiente y soberano, organizado para garantizar a sus habitantes el goce de sus derechos y de sus libertades. Su sistema de Gobierno es republicano, democrático y representativo”. No obstante aún cuando esto esta contemplado dentro de nuestro marco legal, pocos ciudadanos saben que es verdaderamente lo que implica este contenido.
En la interpretación Philip Pettit esta condición implica la existencia de un imperio de la ley y no de hombres, dispersión de los poderes legales entre las diferentes partes y resistente voluntad de la contramayoría.  La condición del imperio de la ley tiene que ver con el lugar y el contenido de las leyes, las cuales deben ser universales y aplicarse a todo el mundo, serán intangibles y no sujetas a cambios constantes.  La condición de dispersión del poder tiene que ver  con el funcionamiento cotidiano de esas leyes, teniendo como resultado dispersión del poder entre el ejecutivo, legislativo y judicial.  Por último la condición de la contramayoría debe de contar con los modos de alterar legítimamente las leyes, que implica que todo lo que haga el Estado tiene que hacerlo de acuerdo con la ley. Todas estas condiciones sirven al propósito de restringir la voluntad de quienes se hallan en el poder desde un mecanismo formal y constitucionalista.
Además de estas prerrogativas debe existir disputabilidad de las decisiones por parte de la ciudadanía cuando estas no responden a los intereses de la población. Una Democracia entendida como el gobierno que representará una forma de poder controlado por el pueblo.
Después de todo lo dicho la República se vuelve factible cuando los ciudadanos ocupan posiciones de autoridad, partiendo del supuesto de corruptibilidad de los seres humanos cuando ocupan posiciones de poder en donde inevitablemente están tentados a tomar decisiones no atendiendo al bien común, sino a preocupaciones personales. En este sentido la ciudadanía puede ejercer dos mecanismos de control sobre las autoridades, que son las sanciones y las cribas. Las sanciones castigan o recompensan a los agentes mientras las cribas están diseñadas para alterar las oportunidades, no los incentivos.
Este último componente en mi criterio es el que da vida y fundamento a una República. Una sociedad civil responsable que ejerza sus derechos cívicos, que exija el rendimiento de cuentas de sus autoridades, que se manifieste en momentos en los que sus derechos se vean violentados, que elabore propuestas, que acompañe el desarrollo de políticas públicas, que participe en las discusiones de interés nacional y que sea el garante del cumplimiento de las leyes, es lo que debemos fomentar dentro de una República.
Los últimos sucesos de manifestación son importantes, pero la lección que debemos aprender los guatemaltecos es que la ciudadanía debe de estar en permanente vigilancia de sus derechos y constante ejecución de sus responsabilidades. Las crisis no deben de desatarse para que despierte el sentimiento de participación ciudadana en nosotros. La República de Guatemala florecerá cuando tomemos la responsabilidad de exigir resultados permanentemente.