Según dio a conocer la Fundación para el Desarrollo (Fundesa), el Índice de Calidad Institucional (ICI) es elaborado cada año por el académico Martín Krause para la Fundación Libertad y Progreso.

Según Ana Paola Lobos, investigadora de dicha fundación, para que desaparezcan los efectos negativos que se conocen  en  la  gestión  pública  como  la corrupción, la inestabilidad, el clientelismo y transfuguismo,  y la escasez de recursos públicos,  entre  otros, es  esencial  que  prevalezcan  aspectos como gobernabilidad, estabilidad política,  transparencia, rendición de cuentas, participación ciudadana, partidos políticos reales, entre otros.

La importancia de la calidad institucional  radica, a su vez,  en las señales que da a los participantes del mercado al momento de asignar recursos en los distintos países. Una calidad institucional fuerte será de gran atractivo para aquellas inversiones de largo plazo que esperan generar un retorno sostenido y creciente en un mediano y largo plazo.

¿Cómo se elabora el Índice?

Según explica Lobos, el ICI se construye a partir de un compendio de indicadores, los cuales permiten explicar de forma más precisa la evaluación de cada país. Estos indicadores se dividen en dos áreas: Instituciones Económicas e Instituciones Políticas.

La pobreza, al igual que la riqueza, está directamente relacionada con la calidad institucional, situaciones que se reafirma cuando encontramos a los países más pobres ocupando las últimas posiciones en cuanto a calidad institucional.

En cuanto al ICI 2015, sus resultados confirman que los cambios de posiciones en el índice se logran lentamente, ya que las mejoras institucionales necesitan de tiempo para hacerse realidad en un país, no sólo por la magnitud de dichos cambios, sino porque en la mayoría de las veces se ven atadas a la  voluntad de las élites que detentan los espacios de poder político y económico.

Cuatro países han mantenido el liderazgo de los 193 países evaluados, se han intercambiado puestos, pero siempre se mantienen en  las  primeras  cuatro posiciones:  Nueva  Zelanda,  Finlandia, Suiza  y Dinamarca.

Los indicadores en cuanto a las Instituciones Políticas son la voz y rendición de cuentas (Banco Mundial), Estado de Derecho (Banco Mundial), percepción de corrupción (Transparencia Internacional) y Libertad de Prensa (Freedom House). En cuanto a las Instituciones Económicas son el Doing Business (Banco Mundial), Competitividad Global (World Economic Forum), Libertad Económica (Heritage Foundation), y Libertad Económica (Fraser Institute).

Resultados para Guatemala

El  ICI  muestra por separado la calidad de las instituciones que regulan la política por un lado, y la economía por el otro. Guatemala ha mejorado de forma continua en el área económica, sin embargo, los resultados de  las instituciones políticas no permiten que el país avance de una manera pareja y estable en el tiempo.

Guatemala ha evolucionado la calificación en las 7 ediciones del índice, tanto en el componente de instituciones políticas como económicas. Los datos históricos nos darán una mejor perspectiva de cómo ha evolucionado el desempeño del país:

FullSizeRender (11)

Lobos señala que si desagregamos la información según cada uno de los dos componentes, vemos que la mayor debilidad del país sigue siendo el área de las instituciones políticas. Por el contrario, vemos que en relación a las instituciones económicas ha habido un cierto grado de avance, dicha mejora fue suficiente para mejorar la calificación general del ICI 2015 por 3 puntos.

 

FullSizeRender (13)Aquellos países que han logrado desarrollar un conjunto de instituciones sólidas brindan a sus habitantes más y mejores oportunidades para buscar alcanzar los fines y objetivos que quieran  perseguir.  Aquellos países  que  han  mostrado  un mayor compromiso con la calidad institucional han logrado sobrepasar el umbral de  0.6  en  el  índice,  el  cual  es  el  punto  de  quiebre  hacia mayores niveles de ingreso per cápita (Perú, Uruguay, Costa Rica y Chile).

FullSizeRender (14)

Al comparar el desempeño del país en relación con los otros países, específicamente con países de la región de Latinoamérica, tenemos una mejor perspectiva de los avances y/o retrocesos que se están dando de forma sintomática en toda la región.

Los primeros puestos en cuanto a las  instituciones políticas  los ocupan países como Chile,  Uruguay, Panamá  y Costa Rica. Por el contrario, los últimos puestos en esta área corresponden a Venezuela, Ecuador, Argentina y Bolivia.

En cuanto a las instituciones económicas, los primeros lugares corresponden a  Chile, Perú, Costa Rica, Panamá y Colombia.  Y  los últimos lugares son para Venezuela, Argentina  y  Bolivia.  Guatemala se ubica en la posición 11 de 18 países de la región y su calificación. Es importante resaltar que económicamente es el país número 8/18, sin embargo el desempeño político lo posiciona en los  últimos lugares (15/18).

Por último, los países que muestran mayores avances son los que han logrado un  consenso nacional sobre el tipo de país que desean  construir,  lo  cual  ha  impactado  positivamente  en  las  tasas  de  crecimiento  social  y  económico.   Curiosamente,  es precisamente ese consenso el que han logrado los países que más mejoran en la región, sin tener que recurrir a control alguno de la prensa o censura sobre los hechos que acontecen.  Lastimosamente, en Guatemala es imposible observar  un camino de mejora institucional, con estabilidad económica, prudencia fiscal, transparencia y eficiencia.

Según reporta Lobos, un aspecto importante en los países mejor evaluados, es que las situaciones son manejadas de la manera correcta, las gestiones continúan incluso cuando el gobierno pasa de unas manos a otras, y sobre todo a las de la oposición.  Inclusive, hay momentos en que ha habido reformas políticas y económicas que se han continuado, brindando así un claro sentido de mayor seguridad política y jurídica,

Retos y lecciones

La mejor calidad institucional permite obtener mejores políticas públicas y éstas, a su vez, permiten desplegar toda la capacidad creativa de los individuos. De forma complementaria, el ICI menciona que un estado fuerte, en donde predomine el Estado de Derecho y la Transparencia en el manejo de los fondos públicos es la clave para mejorar en la gestión pública. Adicionalmente, es importante que el sistema de pesos y contrapesos exista y funcione de manera  fluida, en el diseño institucional de cualquier nación deben existir dos partes que garanticen la eficiencia de la gestión y los resultados de la misma.

A manera de resumen, Lobos señala que se puede integrar las recomendaciones para mejorar la calidad institucional de la región en cuatro aspectos específicos que se derivan de aquellos factores en donde se presentan mayores rezagos en comparación con el resto de países evaluados:

FullSizeRender (16)

En general, salvo algunas excepciones como Chile, Uruguay y Costa Rica, la región presenta instituciones débiles, los tres mencionados, son los únicos países que tienen una calificación por encima de los 0.50.

Es esencial que los países diseñen y promuevan un modelo de desarrollo basado en el fortalecimiento de las instituciones y no en el personalismo de los dirigentes políticos. Si bien es cierto que los países poseen distintas cartas magnas, y por ende, una legislación distinta entre los mismos,  es necesario que el concepto  “fortalecimiento institucional” se encuentre en las diferentes agendas nacionales.

Es importante tener claro que no existe un país con desempeño de 100 puntos,  únicamente cercanos al ideal. Los indicadores permiten  descubrir  buenas  prácticas  en  áreas  específicas,  esto da  la  oportunidad  de  mejorar y  enfocarse en  los  puntos débiles,  tanto  de  la  economía,  como  de  la  política.

El  poseer  una  calidad  institucional  exitosa,  necesita  un  proceso  de fortalecimiento institucional, esto implica tiempo, esfuerzos y recursos, y principalmente, una visión de país a largo plazo.

Lobos considera que es clave entender que  cada realidad obedece a un perfil institucional distinto,  por ende,  los retrocesos y avances de cada país, obedecen a condiciones propias. Ante esto, se recomienda a los países (LA)  y principalmente a Guatemala, a reflexionar sobre  los  hallazgos  antes  expuestos,  y  a  plantearse  la  posibilidad  de  un  rediseño  institucional  que  permita  fortalecer  la actuación del Estado de Guatemala en su totalidad y desde los puntos más débiles e importantes. Cambios que respondan a la necesidad del país, no a la coyuntura actual.