El viernes pasado al final de la tarde, en un hecho histórico, el presidente Otto Pérez Molina anunció la renuncia de Roxana Baldetti al cargo de vicepresidente de Guatemala.  La cual  llega en medio de una crisis de credibilidad en el gobierno, a raíz del escándalo de corrupción del caso “La Línea”.

 

Al momento de su dimisión, el proceso de antejuicio en su contra avanzaba de una manera acelerada – algo poco usual en nuestro país- y  la denegación de un amparo en su favor por parte de la Corte de Constitucionalidad parecían cerrarle los caminos para evitar perder el privilegio de antejuicio.

 

Ese mismo día miles de personas celebraron la renuncia de Baldetti, después de todo es un logro de la ciudadanía el haber mandado un mensaje claro en contra de la corrupción, no sólo a este gobierno sino a los que vienen y no sólo al Ejecutivo sino a los demás poderes –Legislativo y Judicial-.

 

Al día siguiente –el sábado-, muchos amanecimos entusiasmados con la idea de que podemos tener un país mejor. Muchos manifestamos nuevamente para expresar que la renuncia era sólo el inicio de un cambio en la mentalidad de los ciudadanos, el por fin asumir el papel de mandantes.

 

Ese mismo día, los diputados del Congreso conocieron y aceptaron la renuncia.  En medio de estos hechos surgió el temor que la ex vicepresidente abandonará el país y exigían una orden de arraigo para que no se escapara, la cual fue otorgada a solicitud del Ministerio Público –MP-.

 

A raíz de esto, me quedé pensando en “Que no se escape” y pensaba que más allá de Baldetti o de cualquier político de turno, o de quienes aspiran este año a ser electos, debemos sentar las bases para construir un país de instituciones sólidas y republicanas.

 

Que no se escape –pensaba- la oportunidad de cambiar el sistema benefactor-mercantilista repartidor del botín por uno sin privilegios para nadie.  Donde el político no pueda –aunque quiera- otorgar beneficios exclusivos a sus amigos, parientes, financistas y demás “allegados”. Donde el diputado no pueda pasar leyes para otorgar mayor poder a los burócratas, repartir obra pública entre sus conocidos o leyes que nos quiten libertad y vivamos por permiso.

 

Que no se escape el momento de enviar un mensaje contundente en contra de la corrupción, un mensaje seguido de acciones para exigir simplificar las aduanas y eliminar el poder discrecional que hoy tienen, el cual ha sido la principal fuente de extorsión y corrupción.

 

Que no se escape exigir una reforma profunda a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, donde se pueda elegir directamente a los diputados y que el voto nulo expreso tenga un efecto en las elecciones, por solo mencionar algunos cambios.

 

Que no se escape buscar limitar las funciones del gobierno y no darles excusa para hurgar en nuestros bolsillos buscando más dinero con el pretexto de repartir dádivas a sus seguidores.

 

Es el momento de iniciar un cambio en nosotros mismos, de aclararnos las ideas para que no llegue cualquier vendedor de ilusiones disfrazado de candidato y nos engañe con promesas difíciles de cumplir o muy costosas en su defecto. De tal forma que solo cambiemos de pandilla en el poder cada cuatro años.

 

Acabemos con la corrupción de fondo,  pongamos límites al poder del gobierno. Empecemos por diferenciar la república de la democracia, por investigar cuál debe ser  la función del gobierno y el por qué debe ser limitado. Empecemos a mejorar nuestra demanda política para obligar a mejorar la oferta de los políticos.

 

 

@Md30

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