Algunos piensan que como Baldizón quedó en segundo lugar en las pasadas elecciones, entonces “le toca” en este 2,015 ser Presidente.

José Daniel Rodríguez

En cada elección electoral pasa lo mismo, me refiero a la misma percepción de la mayoría de los ciudadanos, ese ridículo parámetro en el cual se basa el votante para elegir al Presidente de la República: “LE TOCA”. El mismo error que nos ha arrastrado a una espiral de subdesarrollo, corrupción, inseguridad y pésimos funcionarios durante las últimas décadas.

¿Han escuchado la frase “le toca al que quedó de segundo porque siempre ha sido así”? ¿Nuestro país aguanta 4 años con un gobierno dirigido por un megalómano, narcisista, con complejo de “mesías” -y además copión- como ese político al que la opinión pública conoce como PAYASÓN?

El próximo proceso electoral del 2,015 obviamente tendría en la contienda a Manuel Baldizón como ese politiquero al que “LE TOCA”. Bueno, eso sólo es en apariencia ya que hay factores que tergiversan esa percepción, por lo cual me gustaría aclarar algunos puntos importantes:

  1. Es falso que Baldizón haya obtenido legítimamente el segundo lugar en las elecciones pasadas, y por lo tanto que según la lógica del guatemalteco promedio a la hora de votar “le toque”, por dos razones fundamentales: 1.1 Se benefició de la persecución política/ideológica en contra del Dr. Alejandro Giammattei emprendida por la CICIG por el llamado “Caso Pavón”. La verdadera segunda fuerza electoral la representaba en ese entonces este candidato participando con el hoy malogrado partido GANA, quien venía con una candidatura sólida y en crecimiento. 1.2 Los votos que obtuvo Manuel Baldizón eran, en gran medida, provenientes de la fallida candidatura de Sandra Torres y la UNE, agrupación política a la que traicionó, pero de la cual se aprovechó para fabricar su personaje y obtener cierto reconocimiento.

2- Es falso también que siempre al segundo lugar “le haya tocado”; probablemente los más jóvenes no lo recuerdan, pero ya una vez un candidato perdió dos veces consecutivas y rompió ese ciclo perverso durante la llamada “Era Democrática”. Jorge Carpio Nicolle perdió en la recta final con Jorge Serrano Elías en 1,990.

El problema en sí es la fracasada democracia que no es más que la dictadura de las mayorías. Es un sistema en el que sólo basta con ser popular y engañar a suficientes incautos para acceder al poder. Mediante este método no se valora el mérito, ni la experiencia, ni tampoco la honorabilidad de los candidatos. ¿Pero saben qué es lo peor? ¿NO? Haciendo una analogía del libre mercado, lo peor es que la culpa no es de la oferta electoral ya que el mercado otorga lo que el cliente pide, sino que la demanda de los electores al requerir un pobre “producto”, lo que obtienen son partidos desechables, sin ideología, dirigidos por caudillos, que no cuentan con cuadros políticos, ni planes estratégicos. La decisión está en nuestras manos, no caigamos en las falacias de “siempre ha sido así” o “le toca”, usemos el poder ciudadano que tenemos y razonemos nuestros votos. El poder real está en el Congreso y es ahí en donde debe enfocarse especialmente nuestra atención. Nosotros mismos, como ciudadanos, podemos forzar el cambio del sistema presidencialista al de una verdadera República, demandando mayor calidad en el Organismo Legislativo y dándole ese contrapeso real en la división de poderes.