En Guatemala se viven momentos donde los sentimientos y las demandas compartidas han generado un diálogo entre sectores que antes no lo tenían. Un ejemplo de unidad son los universitarios de distintas casas de estudios que por primera vez están haciendo acciones conjuntas para manifestarse. La Universidad de San Carlos ha hecho un llamado a la población para unirse al movimiento e incluso plantean reformas al Estado, declarándose en sesión permanente el Consejo Superior Universitario.

En el ámbito religioso, la Conferencia Episcopal de Guatemala (CEG) condenó hechos de corrupción descubiertos, exprensando que comparten el rechazo y la indignación del pueblo de Guatemala expresada en las manifestaciones.

Según los religiosos, con estas demostraciones se puede ver que el pueblo ha perdido la confianza en la institucionalidad del país, exige justicia y se siente frustrado al constatar las graves carencias y la gravísima corrupción que ha penetrado profundamente la sociedad. Pidieron, además, que se devuelva lo malversado.

Por su parte, las iglesias cristianas evangélicas aglutinadas en la Coordinadora Nacional de Confraternidades de Ministros Evangélicos (CONACOME) y en el Movimiento Evangélico Nacional de Acción Pastoral (MENAP), este viernes se han unido a las manifestaciones de rechazo a la corrupción. Además, se solidarizan con quienes se manifiestan y creen que sus demandas son justas. Piden que se conforme un equipo muldisciplinario que trabaje en un proyecto de nación que reúna las principales propuestas de cambio.

Por otro lado, se dio a conocer que el Movimiento Ciudadano contra la Corrupción está conformado por Acción Ciudadana, Fundación Myrna Mack, Cámara Oficial de Comercio de España en Guatemala, la Fundación para el Desarrollo (Fundesa), Grupo de Apoyo Mutuo, Fundación Sobrevivientes, Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales, CJG, Movimiento Cívico Nacional (MCN), Guatemala Visible, Jóvenes por Guatemala, Madres Angustiadas, CACIF, Primero Guatemala y la Fundación 20/20, entre otros.

Esta agrupación se presenta como un instrumento permanente, institucional y de largo plazo para tomar acciones concretas para combatir la corrupción y lograr un manejo ético de los recursos públicos en Guatemala.

Asimismo, manifiestan su indignación y rechazo al nivel de corrupción y abuso de parte de funcionarios públicos, sectores políticos y personas jurídicas y privadas. Por esa razón, están convencidos de la importancia de un esfuerzo común de actores sociales que exijan el mismo comportamiento al sector público a los partidos políticos y a la sociedad en general.

Piden cambios a través de la educación y concientización para rescatar valores, además una movilización social efectiva. También proponen establecer un sistema de monitoreo de los recursos públicos que brinde a la ciudadanía información actualizada y un análisis técnico. Se necesita además un canal de denuncia pública, legal y moral de exigencia al Estado.