El 7 de Mayo hubo elecciones generales en Gran Bretaña, en donde el partido Conservador de David Cameron logró una re-elección.  Hace 5 años los Conservadores llegaron al poder y entablaron en un plan para reactivar la economía del país.  Era un periodo difícil, ya que tanto Gran Bretaña, como la mayoría de Europa, se encontraba en crisis.  La crisis financiera de 2008 – 2009 afectó profundamente al país, en especial a Londres, por su dependencia en servicios financieros.  En medio de una crisis y con la mayoría de economistas recomendando que el gobierno tenía que gastar más para estimular el consumo, Cameron y su equipo económico tomaron la dirección contraria, en lugar de aumentar el gasto lo disminuyó.  Al mismo tiempo bajó los impuestos corporativos y los impuestos a las personas y tomó medidas para mejorar el ambiente de negocios en el país.  Cameron cree que “los gobiernos no generan riqueza, eso lo hacen las empresas”, frase que seguramente escuchó cuando trabajó con Margaret Thatcher en los ochentas.  Hoy Gran Bretaña tiene una de las economías más dinámicas de Europa, hecho que le ayudó a Cameron asegurar la re-elección.

 

Hoy en día los partidos políticos más importantes en Gran Bretaña son: el partido Conservador, el partido Laborista, el partido Nacional Escocés y el partido Liberal Demócrata.  Gran Bretaña tiene un sistema parlamentario en donde no se vota por un presidente, sino que cada región del país elige a un miembro del parlamento.  El país tiene 630 miembros de parlamento, cada uno hace campaña y el día de las elecciones gana el candidato con más votos, no existe segunda vuelta.  El 7 de Mayo los Conservadores lograron obtener 331 miembros, mientras los Laboristas obtuvieron 232, el partido Nacional Escocés 56 y el partido Liberal Demócrata 8, al tener la mayoría de miembros en el parlamento los Conservadores tienen el derecho de nombrar al Primer Ministro y formar un gobierno hasta las próximas elecciones.  El resultado de las elecciones fue una sorpresa para todo el país, ya que las encuestas predecían un resultado muy diferente.  Las encuestas proyectaban que lo más probable era que Ed Miliband del partido Laborista sería el Primer Ministro después de una posible coalición entre ellos y el partido Nacional Escocés.  Una investigación ha iniciado para analizar las razones de dicha variación.

 

En política económica los Conservadores planean seguir fortaleciendo la economía con medidas que promueven la inversión y empleo y planean reducir aún más el tamaño del gobierno y llegar a un superávit fiscal en 2020.  Muchos critican su intención de realizar una consulta popular sobre si Gran Bretaña quiere o no seguir siendo parte de la Unión Europea.  Ya que los Conservadores quieren reformar la relación del país con las autoridades Europeas, especialmente todo lo referente a regulaciones industriales, en donde los Conservadores opinan que las regulaciones están afectando negativamente al país.  Aún no han detallado las áreas que quieren reformar con la Unión Europea, sin embargo es reconocido por varios países que algunas reformas son necesarias y trabajarán con Gran Bretaña para mejorar la Unión para todos los miembros.  Por ende, parece ser un riesgo calculado de los Conservadores, ya que ni ellos ni la mayoría de la población desea salirse de la Unión.

 

Las elecciones fueron históricas, por el resurgimiento en la última semana de los Conservadores y por el resultado desastroso del partido Laborista (perdieron 26 miembros en el Parlamento).  Analistas políticos dicen que durante la campaña el partido Laborista se concentró mucho en la lucha entre ricos y pobres y se olvidó de toda la gente en el medio, que lo único que quiere es tener la oportunidad de mejorar.  Los Laboristas siguieron una estrategia de envidia, cuando lo que mucha gente quiere es esperanza.  Los Conservadores han tenido una estrategia económica acertada, reduciendo impuestos y mejorando el ambiente de negocios, para muchos el éxito político se lo deben a su éxito económico.