Por lo regular, en los últimos años, la talla de los hijos es superior a la que alcanzaron los padres, sin embargo, hay algunos casos en donde el crecimiento infantil no lleva el ritmo esperado pese a que las condiciones tanto genéticas como sociales, son las de tipo promedio.

Tener una estatura baja respecto al resto de compañeros de clase, incide en el aspecto emocional de los niños y los adultos que vivieron esa experiencia recuerdan cuando se da la oportunidad, que siempre fueron los primeros de las filas o fueron víctima de bulling por esa causa.

Definitivamente, los especialistas indican que el tema de nutrición es un referente inequívoco de la talla. Incluso, en 2008 se llevó a cabo el Tercer Censo Nacional de Talla en Escolares, con la participación del Ministerio de Educación (MINEDUC) y la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SESÁN).

En ese análisis se reportó que de los 459 mil 808 niños y niñas evaluados, el 54 por ciento poseía una talla clasificada como normal en relación a su edad y el restante tenía retardo en talla o con desnutrición crónica.

“La talla para la edad, expresada como la prevalencia de retardo en talla o desnutrición crónica, es un indicador útil para identificar grupos de población a riesgo de padecer problemas de salud, nutrición y socioeconómicos y por lo tanto, es un indicador que se relaciona con la calidad de vida, el nivel de desarrollo humano y la seguridad alimentaria y nutricional de la población evaluada”, dice el documento en mención.

Varios factores inciden en la talla baja. Susana Soto Chávez endocrinóloga pediátrica guatemalteca, explica que “los problemas de crecimiento se vinculan cuando el niño crece menos de cinco centrímetros al año después de los dos años de edad cronológica y aunque la falta de crecimiento se debe a una variedad de condiciones médicas, existen diversas causas por las que los niños no logran su estatura adecuada”.

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Susana Soto, endocrinóloga pediátrica guatemalteca.

Estas circunstancias se deben a aspectos como nutrición y herencia, pero la ciencia médica también analiza la deficiencia de la hormona del crecimiento, una proteína producida por la glándula hipófisis que circula en el torrente sanguíneo y es necesaria para que el niño alcance la talla adulta normal.

Soto indicó que en Guatemala se utilizan las curvas de crecimiento que indica la Organización Mundial de Salud (OMS) y refirió “el crecimiento normal es un signo de buena salud en los niños y refleja su estado general”.

También refirió que tanto en el sector público como en el privado, se observa que los padres de familia dejan de ponerle atención al tema de crecimiento conforme avanza la edad de los niños. Ella indicó que en el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) la cobertura de vacunas y atención a infantes llega hasta que estos cumplen cinco años, por lo que muchas veces, después de esa edad, dejan de tener seguimiento.

En Guatemala, hay casos en donde se implementó ese tratamiento. Mariela Cabrera consultó tras una serie de exámenes si su hijo con ancondroplasia tenía deficiencia de dicha hormona y pese a que no, se le fue suministrada. Se logró con el tratamiento que incrementara la talla de su hijo, pero debido a lo costoso de este, fue suspendido.

“Hicimos gestiones ante el IGSS pero ante el alto costo del medicamento me informaron que tienen restringido el uso de la hormona solamente para pacientes con deficiencia renal crónica y con Síndrome de Turner. Me dijeron que no aplicaba para acondroplasia por considerar que era para casos estéticos”, agregó Cabrera.

Las gestiones de la familia se hicieron en el Gobierno anterior. La madre describe que “el exvicepresidente Rafael Espada extendió una carta para que se me brindara dicho tratamiento pero ni aún así y  como dicha institucion es autónoma, hicieron caso omiso”.

En Cancún, México, más de ochenta médicos se reunieron los últimos tres días para analizar el tema durante el Primer Simposio Regional en Transtornos de Crecimiento que organizó Novo Nordisk y ahí se discutieron las estadísticas mundiales respecto al crecimiento infantil, indicador clave de la salud general.

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Joalice Villalobos, endocrinóloga venezolana.

Joalice Villalobos, endocrinóloga pediátrica venezolana, expuso que cuando la progresión de la relación altura y edad cae a valores por debajo de lo normal es el momento indicado para que el médico familiar traslade el caso a un especialista para un examen exhaustivo en aras de aplicar un tratamiento adecuado.

El componente en mención está indicado para la terapia de largo plazo de niños con falla del crecimiento debido a una secreción inadecuada de la hormona del crecimiento”, expuso la médico, quien considera que el tratamiento con ello es el más efectivo para que el niño llegue a su estatura o talla ideal.

 

¿Qué es la hormona del crecimiento?

Se trata de una sustancia producida en la hipófisis que actúa sobre los huesos, músculos y grasa, entre otros. Es durante el sueño que este componente actúa y es importante para la estatura de los niños y para la regulación del metabolismo, incluso en los adultos.

La primera vez que fue aislada y se utilizó con fines terapéuticos fue en 1956, pero hasta la década de los 80, la única manera de obtenerla era por medio de su extracción en las hipófisis de los cadáveres. Fue en 1985 que se fabrica por primera vez la hormona de tipo biosintético y Novo Nordisk es uno de los principales fabricantes de este componente.

¿Cómo diagnosticar la falta de hormona?

Los especialistas recomiendan poner atención a los siguientes signos: Los niños dejan de usar ropa y zapatos por desgaste y no por haber crecido, son más bajitos o crecen más lento que sus amigos, su talla es más pequeña que la de los padres o hermanos cuando tenían su edad y si lo molestan por su estatura o lo confunden con menor edad.

Katya Faride Herrejón, gerente médico de la compañía en mención, explica que si el tratamiento se inicia tempranamente, los niños podrán obtener una talla final correspondiente al rango normal de la población, aunque todo debe llevarse con disciplina, es decir, evitar olvidos en el tratamiento, mantener una dieta saludable, hacer ejercicio y seguir los controles médidos indicados por los especialistas.