Ya salieron los pescadores, algo muy típico en nuestra sociedad, mientras algunos de nosotros seguimos indignados y exigimos cambios estructurales a la institucionalidad del país para reducir la corrupción, que ha sido la norma dentro de la mayoría de las instituciones del Estado y de los partidos políticos, comenzamos a ver oportunistas e incluso organizaciones irresponsables que quieren llevarnos al pasado, en medio de todo este río revuelto.

 

Mientras la mayoría de instituciones con visión de largo plazo y personas mesuradas, lo que piden son reformas a las leyes que tienen una relación directa para reducir la corrupción, otras quieren aprovechar la confusión para introducir su agenda para seguir saqueando al Estado, impulsando iniciativas como la 4084 Ley de Desarrollo Rural. Esta iniciativa pretende seguir malgastando recursos, limitar la propiedad privada y generar cargas adicionales a pequeños productores y cooperativistas, fomentando duplicidad a diversas instituciones al crear más estructuras burocráticas, por medio de las cuales se seguirán enriqueciendo funcionarios a expensas de la economía campesina y bajo la implementación de políticas, que debilitarán el sistema nacional de seguridad alimentaria nutricional. Esta iniciativa adicionalmente, intenta seguir dañando la imagen del país, al promover la autarquía en desmedro de la eficiencia económica.

 

Otras instituciones, caen en sugerencias irresponsables como querer suspender el proceso electoral, lo cual generaría en el país un rompimiento del marco institucional que nos llevaría al pasado. Como cuando en Guatemala se creía que los Golpes de Estado eran la solución a cualquier problema. Viendo las consecuencias tan nefastas que tuvieron países como Honduras o Egipto, en donde la población sufrió al ver cómo el crecimiento económico se estancó luego del Golpe, provocando corridas bancarias, poco acceso a crédito y una mayor pobreza y violencia.

 

El fortalecimiento institucional es el único camino demostrado, para poder generar mecanismos que ayuden a reducir la pobreza, la exclusión y las deficiencias sociales, que los casos de corrupción han generado y que ahora están en la palestra pública. No caigamos en la trampa y mantengámonos unidos, demostrándoles a los corruptos que los guatemaltecos no estamos dispuestos a tolerarlos más. Las manifestaciones en las distintas plazas deben continuar y comenzar a enfilarse hacia el Congreso de la República, a donde debemos llegar con propuestas claras, que permitan al país salir de una de las peores crisis institucionales y exigir que la justicia llegue hasta las últimas consecuencias. @jczapata_s