Según se dio a conocer, la agencia calificadora Moodys colocó en perspectiva negativa la deuda soberana de Guatemala, que hasta ahora era considerada estable, pero mantiene la calificación Ba1. Se cree que esto se debe a los escándalos de corrupción que han acentuado la crisis política.

La agencia crediticia estadounidense consideró que la situación política se ha agravado “rápidamente” por los hechos ilícitos realizados por funcionarios de alto nivel, lo que ha ocasionado protestas generalizadas.

Según trascendió a los medios, en sus consideraciones Moody’s no descarta la posibilidad de que una crisis política prolongada pudiera llevar a una crisis institucional y de gobernabilidad. Esto generaría incertidumbre sobre el rumbo de la política económica e impactando de manera adversa la perspectiva macroeconómica del país.

Por otro lado, la perspectiva podría regresar a estable si “la estabilidad política vuelve y si la macroeconomía y el compromiso con la administración conservadora de las finanzas públicas se mantienen a lo largo de la crisis política”.

En respuesta, el Gobierno de nuestro país calificó de “precipitada” la decisión de dicha agencia de colocar en perspectiva negativa la deuda soberana del país centroamericano. Aunque la respetan, voceros del Ministerio de Finanzas por medio de un boletín explicaron que la historia de las últimas dos décadas demuestra que los eventos políticos, impactos de desastres naturales, de coyunturas económico-financieras adversas y de crisis mundiales, no han incidido en la estabilidad macroeconómica del país.

Además, dicho ministerio asegura que Guatemala ha mantenido la prudencia de las políticas fiscales y monetarias, elementos que Moodys señaló en su informe de análisis crediticio de septiembre de 2014.