¿Qué pasa en los Estados Unidos, porque tantas matanzas?

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Se ha puesto a pensar porque desde hace ya una década en los Estados Unidos, la peor afrenta para la seguridad humana radica en las entrañas de su propia sociedad? Excesos del uso de la fuerza por parte de policías respecto a jóvenes negros como el caso más reciente en Chicago y Nueva York, representa varios fallecidos y algunos policías acusados o condenados a ir a la cárcel.

La masacre de esta semana en San Bernardino, California dejó diecisiete muertos, en Charleston donde nueve feligreses negros fueron acribillados a balazos por un joven supremacista blanco dentro de una iglesia, significa la lamentable constatación de que el sistema estadounidense está por mucho superado en lo que se refiere al acceso a las armas de fuego y a la convivencia interracial.

El crimen, imitando métodos y tácticas terroristas, ocurrido en esa localidad de California, abre de nuevo el eterno debate sobre el control del uso de armas pequeñas y los fusiles que la población civil norteamericana puede tener y portar legalmente, un uso reconocido por la Segunda Enmienda de la Constitución de Estados Unidos.

Es así como San Bernardino, se suma a la lista de escenarios trágicos como Charleston, Columbine, Virginia Tech, Fort Hood y Newtown. Supone el caso más reciente de una veintena de matanzas brutales perpetradas en los últimos 10 años a lo largo y ancho del territorio de EEUU. Es lamentable saber que antes de que los poderes económicos de los fabricantes y vendedores de armas, los guerreristas de ese mismo país sean forzados a un cambio, desgraciadamente habrá más matanzas. Era cuestión de probabilidades que una de las 200 millones de armas que existen en circulación por todo el país cayera en las manos de un nuevo desequilibrado o de un desconocido jihadista o racista radical.

El mismo presidente Barack Obama reconoce que se le está terminando el tiempo y durante casi ocho años no pudo mover la aguja en el Senado y el Congreso, para endurecer los controles de la venta, tenencia y portación de armas de fuego.

Obama llama a preguntarse por qué en EEUU hay tantas matanzas y lo dice con una profunda tristeza, frustración y enojo, a causa de la impotencia, porque aún siendo el líder más poderoso del mundo, hay fuerzas en contra de toda razón humana que no pudo cambiar. Los discursos de Obama, llenos de frustración, han ido incluso más lejos que el racismo como causa de las matanzas y el abuso de la fuerza policial sobre negros americanos, y planteó que el sistema no funciona y necesita un arreglo inmediato. “Como país tenemos que reconocer el hecho de que este tipo de violencia masiva no ocurre en otros países avanzados. No ocurre en otros lugares con esta frecuencia. Y está en nuestras manos hacer algo sobre ello”.

Lo que indica el presidente Obama consiste en que todos los países tienen gente inestable, violenta y llena de odio, pero que Estados Unidos es diferente al resto del mundo, porque está “inundado” de armas que se pueden conseguir sin demasiados problemas pasando una serie de requisitos administrativos. Sólo en 2013 más de 11,000 estadounidenses resultaron muertos a consecuencia de los disparos generados por las armas de fuego. Si el Congreso hubiera adoptado alguna medida con sentido común, tras la matanza ocurrida en 2012 en un colegio de Newton, Connecticut, donde hubo 28 muertos, la mayoría niños, se habrían podido sino evitar, sí disminuir la frecuencia de nuevos baños de sangre.

Aunque las reformas son apoyadas por el 90% de la población, según los datos de la Casa Blanca, no serán ni siquiera consideradas por el Congreso controlado por el Partido Republicano. Miles de millones de millones de dólares de estas empresas van a financiar las campañas políticas por medio de los PAC´s y los Super PAC´s, que a cambio, defienden con lealtad suprema los intereses del poderoso lobby armamentístico de la Asociación Nacional del Rifle, amparándose en un texto constitucional blindado y anticuado. El presidente Obama en este tema parece estar más solo que Adán en el día de la madre.

Es preciso y urgente que se discutan los límites de este controvertido derecho de tenencia y portación de armas que data de finales del siglo XVIII (1791), y que fue aprobado en un contexto sociopolítico completamente distinto al actual. Este texto en la Constitución no es solo anticuado, es anti-americano. Lo que está pasando en EEUU es absolutamente inconcebible. Los Estados Unidos tienen que hacer algo para detener estos crímenes en masa, que con una guerra exacerbada jihadista globalizada, se corre un endémico riesgo de muchas más tragedias. El país tiene que decidirse a luchar contra los intereses de los pocos pero poderosos guerreristas, y encaminar una ordenación jurídica más acorde con los tiempos que corren, tal y como se hizo en su día en el Reino Unido o en Francia. Si no se toman medidas concretas, la responsabilidad sobre la próxima matanza recaerá sobre los legisladores de Washington y sobre quienes les financian sus costosas campañas y carreras políticas.