Anhelada por unos y temida por otros. La justicia es un elemento que nos falta en Guatemala, uno que siempre tarda en llegar y que cuando al fin aparece aquellos que tratan de evadirla logran huirle de alguna manera. «Hecha la ley, hecha la trampa»

Puede que parezca que la justicia además de ciega está sorda, muda y algo desorientada; sobre todo si se trata de nuestro país. Pero de que llega, llega. Y tengo como ejemplo el caso de Brayan Jiménez, quién ahora mismo sigue prófugo de la justicia. Este señor está acusado de soborno y fraude bancario. Este era, desde hace más de 10 años, un secreto a voces. Estos ilícitos son solo la punta del iceberg en una serie de fracasos en el fútbol de nuestro país.

Otra muestra de que la justicia llega es que después de 4 años se inicia el juicio contra Roberto Barreda y su madre Beatriz Ofelia de León por la desaparición de Cristina Siekavizza, esposa de Barreda, el 6 de julio del 2011. Aunque la señora de León haya tachado de misógino al juez Miguel Ángel Gálvez por su decisión de ligarla al proceso, la justicia está logrando librar esta batalla de mentiras e influencias. Y pronto sabremos que ocurrió esa noche que cambió la vida de dos personas inocentes, que además de quedarse sin madre ahora tienen la confusión del por qué su padre está en la cárcel.

Luego está Rocky un caso en donde se cuestiona a un animal de sus instintos. Y además las personas deciden hacer «justicia», escrito así porque no va apegado al verdadero significado de esta palabra, por su propia mano. Envenenado al perro y matándolo. La justicia había ya tomado una decisión ¿por qué intervenir?

Resulta que ahora gracias a la CICIG se está logrando que la justicia vaya algo más encaminada y encuentre con facilidad a aquellos que debe de llevar frente a sus representantes. Pero también pasa que se entorpecen los procesos. Tal es el caso de la jueza Jisela Reinoso, acusada de enriquecimiento ilícito, quién hace apenas algunos días salió de la cárcel gracias a una fianza de Q150 mil quetzales. Cabe mencionar que la CICIG no respalda esta decisión, pues junto al Ministerio Público trataron que la jueza siguiera en prisión para seguir de mejor manera el proceso.

Es lamentable ver como la corrupción avanza a todos lados y a todos los ámbitos. Pero algo puedo asegurar y es que la justicia encuentra los espacios en blanco que la necesitan, tarde o temprano.