Cae nuestro país por pedazos, al estilo Venezuela, donde podemos ver la historia desde la llegada de Chávez al poder, hasta el día de hoy, quince años después.  Y, ante la evidencia del futuro que nos quieren imponer en Guatemala (desde adentro y desde afuera), me pregunto, ¿nos sentaremos a ver cómo sucede y después nos lamentaremos, como es nuestra costumbre chapina?

Dwight D. Eisenhower dijo “La historia no le confía largo tiempo el cuidado de la libertad a los débiles o a los tímidos”, durante su discurso inaugural al asumir la presidencia de Estados Unidos en 1953.

Vemos cómo las fuerzas oscuras internas se han metido hasta lo más profundo del Gobierno, dictando las reglas, influyendo en las decisiones, aprisionando cada vez más a los guatemaltecos.  Simultáneamente, y con alguna coordinación, intencionada o no, las fuerzas oscuras externas cooptan el Estado imponiendo sus agendas.

El más pasivo de todos es el mismo gobierno, empezando con el Presidente Jimmy Morales, quien ha demostrado ser una figura decorativa ante los sucesos, decisiones y ataques a la democracia y a la poca y débil institucionalidad.

El PNUD divulgó, con bombos y platillos, su informe sobre el Índice de Desarrollo Humano.  Muchos capítulos atacan sistemáticamente al país, a las industrias que el mismo gobierno ha autorizado en ley, supervisa y fiscaliza.  Amnistía Internacional acaba de divulgar su informe sobre los ataques a los “defensores” de derechos humanos en Guatemala y Honduras.  Está plagado de mentiras, hechos tergiversados y acusaciones sin pruebas.  En foros internacionales, se ataca a Guatemala pro violación de derechos, por abusos y por cuanta cosa se les ocurra.

¿Y el gobierno? ¿Cuándo saldrá en defensa del país, de las empresas que invierten, generan empleo, pagan impuestos y cumplen con toda la normativa nacional e internacional? ¿Cuándo va a decir, con auto parlante, que no es cierto todo lo que dicen de nosotros?

No estoy tratando de tapar el sol con un dedo.  Como ciudadanos que vivimos en Guate, sabemos mejor que nadie el nivel de pobreza en la que vive la mayor parte de nuestra población chapina. Conocemos las extremas deficiencias en salud, educación, infraestructura pública y, principalmente, en seguridad y justicia.  Pero las acusaciones, señalamientos y críticas son falsos, pues son emitidas por vividores de la conflictividad, por quienes ganan millones por decir estas cosas.  Incluyendo Naciones Unidas.  Los datos del PNUD seguramente son correctos, pero no todo lo demás.

Pero nosotros, los ciudadanos, los mandantes, a quienes más nos afecta toda esta conflictividad, ataques, acusaciones, corrupción y abandono del Estado a nivel nacional, ¿cuándo nos vamos a pronunciar? Cada informe que sacan organizaciones internacionales aleja la inversión en Guatemala, por lo que no hay generación de nuevos empleos.  Nos afecta económicamente por menos negocios, por lo que todos los esfuerzos de los micro, pequeños, medianos y grandes empresarios se ve ven menguados.

Escucho quejas constantes.  Algunos dicen “a ver cuándo despierta el sector privado”. ¡Y quienes lo dicen son del sector privado! Están “a la espera” que otros reaccionen, se den cuenta de la situación, hagan algo.  Otros dicen lo de siempre: el gobierno es quien debe actuar, resolver, etc.  Los chapines somos buenísimos para quejarnos.  Las redes sociales son testigos de esto. Hacemos catarsis con colegas, amigos, familiares.  Nos hemos vuelto expertos en todo, y en cada reunión, chat o lo que sea, proponemos soluciones, criticamos acciones o inacciones, definimos cursos de acción, etc.

Bueno, pues es momento de actuar y demostrar de lo que estamos hechos.  ¡Es una bendición ser chapines! Hagamos valer nuestra opinión.  Gritemos a los cuatro vientos nuestras propuestas, ideas, lo que sea.  Las redes sociales son buenísimas para esto.  Y si algo no nos parece, pues nos convertimos en los tuiteros más eficientes e inundamos el país de mensajes.

Tenemos que defender a Guatemala. Aquí nacimos y aquí moriremos.  Los argumentos de “yo no me meto porque no es mi tema”, o “no tengo tiempo pues estoy ocupado con mi negocio o trabajo”, o “no quiero oír”, ¡ya no son válidos!

Si seguimos sentados “esperando” a que alguien haga algo, no tenemos que esperar más.  Las fuerzas oscuras ya están actuando y están destruyendo a Guate. ¿Y saben qué? Están ganando, porque los buenos no hacemos nada.  ¡Es momento de actuar!

Repúblicagt es ajena a la opinión expresada en este artículo