Desde que Facebook tiene la opción de reaccionar de distintas maneras a la publicaciones, es más sencillo enterarse del impacto que las noticias tienen en el público. Mientras más temas de controversia se toquen en la nota, más divertidas y entretenedoras resultan las opiniones de las personas que comentan la publicación.

Muchas veces las personas comentan con faltas ortográficas horribles, sin juicio o base. Parece que como bien dijo la comediante Magalí Tajes, en Facebook la mayoría de personas no sabe que hay que aprender a escribir antes de aprender a odiar. Pero bueno, se vale que todos expresen su opinión. Revisando ésta semana algunos de los comentarios sobre una noticia, encontré una opinión que muchos de nosotros compartimos y que pocas veces tenemos la oportunidad de hacerla oficialmente pública.

Para ponerlos en contexto, esta semana sucedió algo muy desconcertante. Un guardia de seguridad baleó a su esposa en su casa y además hirió a una vecina. Trató de herir uno de sus hijos pero éste salió ileso sorprendentemente. Y de todo ésto, los demás hijos del matrimonio fueron testigos presenciales. Esta noticia en sí misma, es trágica. A mi personalmente se me partió el corazón solo por leer todo lo que sucedió. Me puse a pensar en los niños y en todos los involucrados al final. Me revolvió muchos sentimientos.

Justo cuando creí que había terminado de leer la noticia, me encontré con un video. El medio que publicó la nota había adjuntado un archivo de video para poder seguir conociendo el suceso. Le puse play y para mi sorpresa, se trabaja de una “ampliación” de la noticia que incluía la voz de un testigo que estaba contando todo lo que había sucedido. Ese testigo era uno de los niños que había visto a su papá matar a su mamá y luego suicidarse.

Aquí vuelvo al tema con el que comencé la columna, pues el comentario que me impactó y con el que estuve de acuerdo fue el de un cibernauta que escribió algo que todos pensamos a diario: la prensa dejó de creer en la ética y hoy en día solo le apuesta al morbo. ¿En qué cabeza cabe poner a un niño a describir todo lo que le acaba de pasar? Haber vivido esa situación es suficiente trauma como para pedirle que poco tiempo después, lo reviva y lo cuente todo de nuevo.

La voz del niño se escucha estable, pero debe ser porque aún está shockeado, aún no había terminado de digerir todo lo que acababa de pasar. Qué estupidez documentar cosas como estas, que denigrante para los afectados que se venda información con su sufrimiento. Ese niño va a crecer, va a tener la oportunidad de buscar en internet esta noticia dentro de unos años y va a poder escuchar una y otra vez un vivo recordatorio de esa situación tan horrible que le tocó vivir.

Es cierto que nos gusta estar informados, pero la prensa debe saber que no nos interesa conocer la noticia a tan cruel punto, que afecte aún más a las víctimas. Lo cierto es que la prensa seguirá haciendo cosas tan crudas como éstas mientras sigamos consumiendo su material amarillista y morboso.

¡Aprendamos a denunciar y pedir que se respete la dignidad humana de los protagonistas de las noticias! Por que tal vez hoy es un desconocido, pero mañana podríamos ser nosotros los que suframos al ver como se vende el morbo con situaciones que involucran a nuestros familiares o amigos.

Repúblicagt es ajena a la opinión expresasa en este artículo