¿Por qué juzgamos todo?

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No sé qué nos ocurre últimamente que nos creemos dueños de la verdad absoluta y aquello con lo que no concordamos se vuelve absolutamente reprobable. O si no compartimos algún gusto nos dedicamos a criticarlo en lugar de simplemente… dejarlo ser.
Lo peor del caso es que usualmente aquello que juzgamos es exactamente eso a lo que aspiramos, lo que queremos ser. ¿por qué somos así? Hay muchísimos ejemplos, pero el que se me viene a la mente era el del disfraz de “Harley quinn”. Todos criticaron que, para este Halloween, o para alguna ocasión para disfrazarse, todas optarían por este disfraz. Circularon memes, burlas y hasta animaciones acerca del tema. Y al final por el absurdo miedo a ser criticadas nadie lo utilizó.
Quizá no lo notamos de buenas a primeras, pero al juzgar lo único que hacemos es provocarle temor a los otros de ser quienes realmente son. Y por eso se refugian en estereotipos y terminan siendo infelices. Infelices, que luego van y juzgan a más personas porque en algún momento ellos atravesaron por eso.
Nos pasa seguido que sin conocer algo o alguien decidimos empezar a decir lo que suponemos que es, llenamos los espacios vacíos con nuestras apreciaciones. Con situaciones que nosotros hemos vivido o que hemos visto. Suponemos siempre que las cosas son de esta manera. Nunca nos detenemos a pensar las razones por las que una persona actúa de cierta forma.
Algo que tenemos en común todos los seres humanos, y conforme el tiempo y la paciencia vamos olvidando, es que todos somos diferentes. Y es justamente en eso donde radica lo maravilloso del mundo, ver todas las posibilidades y como cada persona las combina a su gusto, a su manera de ser.
Hoy más que una opinión, quiero dar una invitación a pensar un poco antes de juzgar a los demás. A dar criticas constructivas cuando algo no nos parezca correcto o cuando queremos darle un consejo a alguien. Pero no juzgar porque al juzgar, suponemos y al suponer mentimos. Por alguna razón creemos que las guerras solo pueden iniciarse con armas y tanques, pero nos basta con juzgar para crear guerra en nuestros entornos y también adentro de las personas que nos rodean. Estoy convencida que ningún arma se compara con las palabras.

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