Sobre los compromisos de Paris con el cambio climático

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El día de ayer, lunes 7 de noviembre dio inicio la conferencia de la ONU sobre el clima, en la ciudad de Marrakech, Marruecos para concretar los compromisos adquiridos en el 2016 por la comunidad internacional en Paris, para luchar o mitigar los efectos del cambio climático.

El año pasado, más de 180 países que representan más del 90% de las emisiones globales, se adhirieron al compromiso de sentarse a la mesa de las negociaciones con el objetivo de reducir dichas emisiones para mantener el calentamiento global por debajo del límite de 1,5 – 2 grados C, que es lo que la ciencia recomienda para evitar los peores impactos del mismo.

Guatemala, al ser uno de los países mas vulnerables ante el cambio climático, no se podía quedar atrás en dichas negociaciones y es por ello, mas que nunca es importante que de los “compromisos” políticos se pase a la acción, como exhortó la secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (UNFCC por sus siglas en inglés): “Es el momento de avanzar hacia la acción climática, acelerando el ritmo y la extensión de las medidas”.

Dentro de esos compromisos, Guatemala aprobó el acuerdo con dos propuestas de aporte: reducir el 11% de las emisiones de gases de efecto de invernadero en 2030, sin ningún condicionante, o reducir el 22% si recibe el apoyo de países amigos.

Respecto al primer punto, el cambio en la matriz energética juega un papel importantísimo, ya que al reducir la quema de carbón y aumentar las energías verdes o renovables (Hidroeléctricas, solares, eólicas) se puede lograr el cumplimiento de dicho objetivo, cosa que Guatemala ya está logrando eficientemente a través del Ministerio de Energía y Minas.

Dentro de ese primer punto, hay que hacer un llamado especial al Gobierno, oenegés, empresas, cooperación internacional que trabajan en Guatemala, para que promuevan que se reduzca el consumo de leña que según un estudio de la CEPAL, aun hay cerca de 2.1 millones de hogares en Guatemala que consumen leña, lo cual no solo genera grandes efectos en enfermedades respiratorios y por ende en la desnutrición, sino que además impacta en el medio ambiente ya que de los 16 millones de toneladas de leña seca que se consume anualmente, más de 5 millones representa déficit en bosque, que impacta directamente en la cobertura forestal.

El segundo punto, resalta que Guatemala puede reducir aun mas sus emisiones, si recibe ayuda de países socios o amigos, y a partir de ello en el 2020 las naciones desarrolladas invertirán alrededor de los 100 mil millones de dólares anuales, para ayudar a los países en desarrollo a adaptarse a esos efectos del cambios climáticos. Es importante que esta inversión, no solo sea planificada desde ahora por la gente técnica y académica de excelente nivel que tiene Guatemala, sino que además, se garantice que sea para que Guatemala y la región centroamericana, un proceso de adaptación al cambio climático con transferencia de tecnología que fortalezca no solo el desarrollo del país, sino también su competitividad.

Aun con esos compromisos macros, que seguramente en estos momentos se están adquiriendo a nivel de gobernantes mundiales, no debemos perder la perspectiva que como ciudadanos del mundo, podemos colaborar en la reducción de los efectos del cambio climático a nivel individual, primero iniciando con aceptar que el nombre “cambio climático” no es terminología filosófica que suena bonita para discutir junto a gente técnica o especializada, sino es una realidad que ahora no podemos hacer caso omiso. Informándonos, leyendo, conociendo y sobre todo actuando, ayudaremos a que no solo sea un mundo mejor para nuestros hijos y nietos, sino un mundo mas consciente que el desarrollo no tiene que ser enemigo de la responsabilidad social ni ambiental, que hoy en día aqueja en tantos rincones del mundo y que si no actuamos al respecto, los efectos serán devastadores.

@lumartinezg

 

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