En una conversación hace algunos meses con Lisseth Martinez encargada de una campaña ambiental, me llamo la atención una propuesta que hace énfasis en que el último recurso que tiene el planeta es el ser humano, y en la conversación salieron temas como la reducción del plástico, la eliminación del uso de la pajilla, que más adelante serían propuestos para la protección del lago de Atitlán.
Más adelante, me entere de la seriedad con la que el alcalde de San Pedro la Laguna el arquitecto Edwin Mauricio Méndez Puac y su Consejo Municipal según acuerdo 111-2016, establecieron que se prohíbe la venta y distribución de bolsa platica, material de duroport, pajilla y derivados, con el fin de minimizar los daños que este producto produce al lago, y eso me hizo pensar en la capacidad y las herramientas que tienen las autoridades para proteger el ambiente.
Esta iniciativa hizo eco en el Congreso y de hecho el diputado Felipe Alejos del partido TODOS expresó recientemente que esperan se utilicen materiales biodegradables en sustitución de las bolsas plásticas que actualmente se utilizan, y eso es visto con buenos ojos debido a que es una forma de ayudar al ambiente.
Con la puesta en marcha en el imaginario guatemalteco que se puede empezar con el cambio de comportamiento en la utilización de materiales menos dañinos para el ambiente, en un actividad tan común como ir de compras al mismo mercado, hace pensar que debemos trabajar para una Guatemala integral y esto toca el tema del ambiente en un país tan hermoso como el nuestro con tantos lugares que dejan atónitos a propios y extranjeros por la belleza natural que aún persiste ante la agobiante contaminación.
Las iniciativas la primera impulsada por el Municipio de San Pedro, son de aplaudir y en sentido espero que sean replicadas por los demás municipios y principalmente en Atitlán porque ayudaría mucho a fin de evitar la contaminación a uno de los lugares que por su belleza y fuerza espiritual es tan significativo para los guatemaltecos.
Al encontrarse con este tipo de propuestas es necesario que nos sumemos a los esfuerzos que se hacen y no solo por la misma obligación que propone la norma, sino más por el mismo hecho de ser parte de la contribución a mejorar las condiciones de vida de todos, debido a que haciendo referencia a que el recurso último del planeta es el ser humano, que debe reflexionar en el uso de los recursos naturales, que cada día se vuelven más escasos.
Guatemala está cambiando, de eso no hay duda, y son pocos los que se resisten al cambio tal vez porque se acomodan a un estatus que solo les deja bienestar propio, y no piensan en el bien común, que con estas iniciativas creo se están dejando por un lado los beneficios particulares y se empieza a pensar en el bien común tal y como debe ser.

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