Al mes de octubre del presente año, la inflación interanual se sitúo en 4.76%, ubicándose en el límite superior del rango previsto por la Junta Monetaria (JM).

Como es de esperar este indicador presiona el costo de vida de los guatemaltecos.

La Canasta Básica Alimentaria (CBA), se ubicó a octubre en US$520.05, con $10.57 más respecto a octubre del año pasado. Mientras que el valor de la Canasta Básica Vital (CBV), que incluye gastos en alimentación, vivienda, transporte, educación, salud y recreación, subió $19.29 y alcanzó los US$949.01.

De las doce divisiones de gasto que integran el Índice de Precios al Consumidor (IPC), aquellas que explican el nivel de inflación alcanzado a octubre son alimentos (1.53 %), transporte (0.82 %) y recreación (0.53 %), según información del INE.

Es importante mencionar, que la inflación en alimentos el año anterior fue una de las principales causas del incremento de la pobreza en el país.

Al cuestionarse sobre los factores que presionan hoy día los bolsillos de los guatemaltecos, claramente la principal fuente de presión es la falta de competitividad del país en términos de empleos de calidad.

Mientras el país no eleve su productividad, la factura será cada día más costosa para el guatemalteco.

El país requiere empleos dignos con salarios de eficiencia que solo pueden generarse a través de mayor inversión en Guatemala. Este representa el mayor desafío para nuestro país.

La precariedad en el empleo aunado a mayores niveles inflacionarios presiona el bolsillo de los guatemaltecos.

La participación de la inversión ha disminuido, mientras que la productividad no mejora. Es imprescindible aumentar la productividad de la fuerza laboral con el fin de mejorar los ingresos, cubrir sus necesidades básicas, y mejorar así las condiciones de vida de la población.

Los bajo niveles de productividad se relacionan con la reducida inversión, acompañados de una débil infraestructura, un gasto social insuficiente en salud y educación, débil gobernanza con un Estado  pequeño y que no propicia la certeza jurídica para la sostenibilidad de las inversiones en el tiempo.

Hoy los niveles de ingreso de la población son insuficientes y son el resultado de una débil productividad que impide al país crecer de manera sostenida e incluyente.

Repúblicagt es ajena a la opinión expresada en este artículo