Desde el 2007 la Universidad de Cornell, la Escuela de Negocios Insead, y la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI), se unen para publicar anualmente el Índice Mundial de Innovación.  En su edición para el 2016 se analizaron 128 países, evaluando siete pilares: instituciones, capital humano e investigación, infraestructura, desarrollo de los mercados, desarrollo empresarial, producción de conocimientos y tecnología, producción creativa.

El Índice Mundial de Innovación constituye “una clasificación de las capacidades y los resultados en el ámbito de la innovación de economías de todo el mundo.  En él se tienen en cuenta la función fundamental de la innovación como motor del crecimiento económico y la prosperidad, así como la necesidad de que exista una amplia visión horizontal de la innovación aplicable a las economías desarrolladas y emergentes” comentan sus autores.

El informe demuestra cómo la innovación está ligada a la competitividad y al desarrollo económico de los países.  Los diez países mejor evaluados son: Suiza, Suecia, Reino Unido, Estados Unidos, Finlandia, Singapur, Irlanda, Dinamarca, Países Bajos y Alemania.

Llama la atención en el informe que de Latinoamérica solo Chile (44) y Costa Rica (45) sobresalen entre los primeros 50 países más innovadores del mundo.  Seguidos de: México (61), Uruguay (62), Colombia (63), Panamá (68), Brasil (69), Perú (71), República Dominicana (76) y Argentina (81).

En el caso de Guatemala está ubicada en la posición 97 de los 128 países evaluados, con una evaluación de 27.3 sobre 100.  Los mayores retos están enmarcados en la falta de instituciones, especialmente en la poca efectividad del Gobierno debido a una falta de certeza jurídica y poca aplicación del Estado de Derecho, grandes limitaciones del capital humano debido a una baja calidad educativa y poca inversión en investigación y desarrollo y la baja inversión en infraestructura, especialmente en cuanto a la formación bruta de capital.

El Índice Mundial de Innovación permite a los países crear una agenda de trabajo transversal, que en el caso de nuestro país le daría más contenido al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, para apostarle a la innovación de una manera integral.  Requiere mayor énfasis en mejorar indicadores como la baja inversión en educación, que se encuentra por debajo del 3 por ciento del Producto Interno Bruto, cuando los países más innovadores invierten arriba del 7.  Le daría un mayor enfoque hacia fomentar mayor certeza jurídica y mejorar la variable de Estado de Derecho, que se encuentra en la posición 121 de 128 países y ayudaría a que se genere una agenda de trabajo a elevar la inversión en infraestructura.  @jczapata_s

Fuente: https://www.globalinnovationindex.org/