Jamás olvidaré lo sucedido el 10 de noviembre en el Paseo de la Sexta, zona 1, cuando una manada de cavernícolas, nada distintos a una partida de animales salvajes, arrasó con una de avenida entera, en un atentado contra la historia nacional, el intelecto humano y convivencia social.
Todos, absolutamente todos, los que participaron en estos actos casi terroristas no solo deben pagar por los daños materiales sino ser castigados y enfrentar la justicia por los estragos ocasionados por su comportamiento animal (que según el listado publicado por la Municipalidad, son 20 delitos).
Para los afanados defensores de esta actitud animal, el tema aquí (en esta columna) no es el desalojo de vendedores ambulantes. Sino la reacción en contra de la autoridad. Es el comportamiento salvaje. ¡Es la actitud cavernícola!
Nunca creí ver tanta idiotez desbordada en un grupo de guatemaltecos. Gente que por haber sido desalojada, por orden municipal, reaccionó de la peor manera posible. El diálogo y la educación les valió madre. Prefirieron dañar esculturas, agentes, paredes, naturaleza, y todo por su falta de educación para poder llegar a algún acuerdo. De todas formas, la autoridad es la Municipalidad y en el marco de la ley están en todo su derecho de desalojar a estos “vendedores”, monumento a la economía informal, y ahora, del vandalismo del país.
Todos sabemos que esas ventas ambulantes son la mayor fuente de ingresos para estas familias, que en su mayoría son de escasos recursos. Por eso es que esto me indigna aún más. ¿Cómo, sabiendo que sus ventas son su principal fuente de ingresos, se atreven a reaccionar de esta manera? Lo único que hicieron fue perder, de una vez por todas, la oportunidad de negociar. Además mancharon su reputación; ahora serán recordados como los salvajes que destruyeron una avenida entera por no saber dialogar. Y pocos lo olvidarán (espero que nadie).
Esta es una lección para todos. No importa quien seas ni cuanto dinero no tengas, reaccionar como un salvaje es perder la batalla, el argumento y la credibilidad. Lastimosamente, los disturbios de estos cavernícolas salvajes sin educación nos afectan a todos. Y somos todos los mayores perdedores.
No olvidemos: 10 de noviembre del 2016, el día en que un grupo de incivilizados invadió, destrozó y arruinó el paseo de la sexta avenida. ¡Cavernícolas!

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