Cuando los gobiernos hablan de reducir la brecha de género, pocas veces lo hacen con base en información técnica. Es por ello que el Foro Económico Mundial ha venido trabajando durante los últimos diez años, en establecer una metodología capaz de evaluar la brecha entre mujeres y hombres, a través del análisis de variables relacionadas a la salud, educación, economía y participación política.

El esfuerzo logrado por parte del Foro Económico Mundial en crear una plataforma que permita la incidencia en políticas públicas, ha sido transformador. Países latinoamericanos que resaltan por estar entre los primeros cincuenta mejor evaluados como: Nicaragua, Bolivia, Cuba, Costa Rica, Colombia, Ecuador y Panamá, han hecho esfuerzos trascendentales en este campo, para integrar a más mujeres en ser partícipes de los beneficios sociales que brinda el avance de la tecnología y la información, en este momento histórico que vivimos dentro de la Cuarta Revolución Industrial.

Es por ello que los gobiernos y en especial el de Guatemala, deben poner mayor atención a ciertos indicadores importantes que nos muestra cómo los países pueden avanzar enormemente en generar mayor equidad entre mujeres y hombres, si nos basamos más en los datos y menos en las percepciones. El Informe de Brecha de Género 2016, posiciona a nuestro país como una de las economías en donde las mujeres tienen menos oportunidades de desarrollo. Ubicado en la posición 105 de 144 países, nos encontramos en el último lugar de América Latina, como el país que brinda menos oportunidades de desarrollo a las mujeres, con una evaluación similar a la de Armenia, Brunei, Malasia o Suazilandia.

Nuestro país debe enfocar sus acciones en generar políticas concretas que permitan más participación de la mujer en el mercado formal de trabajo. Iniciativas como la ratificación del Convenio 175 de la OIT, darán la oportunidad a más mujeres de trabajar a tiempo parcial y poder gozar de beneficios legales y prestaciones laborales, por actividades con horarios flexibles.

En el ámbito educativo, Conalfa y otras instituciones deben prestar mayor atención a la alfabetización de niñas para reducir la brecha y el Ministerio de Educación necesita desarrollar políticas sociales, que incentiven la permanencia de las niñas en la secundaria. Uno de los principales desafíos para el país, debido a que las niñas quedan embarazadas a temprana edad y no terminan sus estudios. Un esfuerzo coordinado, que permita empoderar a las niñas sobre la importancia de la educación, tendrá un impacto enorme en la economía y permitirá establecer mecanismos de participación más equitativos. @jczapata_s
Fuente: http://www3.weforum.org/docs/GGGR16/WEF_Global_Gender_Gap_Report_2016.pdf

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