La controversial CICIG

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Para muchos guatemaltecos, sino la gran mayoría, la CICIG es algo así como el ente salvador del país que vino a limpiar las inmundicias que han corrompido a Guatemala. Desde burócratas hasta empresarios, partiendo del Presidente Constitucional de la República hasta policías de bajo rango, en lo que a burocracia se refiere, la Comisión no ha discriminado a nadie del PP en sus investigaciones. Falta que vean más a fondo gobiernos anteriores. Ha perseguido narcos y contrabandistas, y no ha discriminado tampoco a empresas grandes o medianas.

Ahora bien, creo que antes de endiosar a Don Ivan o a la institución en sí, es importante recordar que es un ente creado por hombres y por ende, intrínsecamente falible. Es decir, es imperfecto y comete errores y faltas, y abusa de su poder, y es parcial y subjetivo, como cualquier cosa en la que el ser humano esté involucrada. Para muestra un par de botones. Los antecesores de Don Ivan el Temible fueron peor que mediocres y poco éticos. Si no es así, que alguien me diga que es correcto inventar testigos, pactar con asesinos convictos, hacer cuanta movida chueca les es posible para meter preso a alguien, como es el caso de Erwin Sperisen. Un caso plagado de desmadres y abusos de todo tipo, en el que la principal acusadora es una señora humilde y analfabeta cuya huella digital fue usada para presentar un testimonio que ella jamás dio. Pero estos detalles son temas de otra columna. El punto es que si bien el Dr. Velasquez admitió a un ilustre personaje de Guatemala que lo interrogó al respecto, que sabía muy bien de estos excesos pero que “no podía hacer nada para enmendarlos”, a pesar de saber que Erwin está preso injustamente y que podría retirar a la CICIG del caso, no quiso mover un dedo. Pregunto, ¿es eso correcto? ¿Si fuera su hermano, su marido, su pariente el que estuviera en los zapatos de Erwin Sperisen y de su familia, le parecería excusable esta postura de la CICIG actual? Sigo teniendo esperanzas que enmiende su postura, al menos en este caso.

El mandato de la institución es claro. Tiene tres grandes campos de acción que son: 1. Investigar cualquier ente clandestino o de seguridad que atente contra los derechos humanos; 2. colaborar con la persecución de dichos entes por parte del Estado y promover la sanción de los mismos; y 3. recomendar al Estado políticas públicas y reformas jurídicas e institucionales para erradicar dichos aparatos. Es decir, el denominador común del mandato es perseguir “cuerpos ilegales de seguridad y aparatos clandestinos de seguridad” que atenten contra los derechos humanos de los guatemaltecos. Un concepto elástico, a decir poco, y que da margen a muchas interpretaciones. Reitero, antes que mal entiendan y por enésima vez, que el tema del PP es uno en el que aplaudo y agradezco la labor desempeñada por la CICIG y el MP.

Ahora bien, recientemente, hemos visto el caso de Pavel Centeno y las circunstancias de su muerte son cuestionables y espero sigan siendo objeto de investigación. Según se sabe, y conforme lo indica la lógica, uno no se suicida de dos disparos en el cuerpo, y para rematarla, en una ángulo cuestionable. Si como dijo Don Ivan, los Fiscales y representantes de la CICIG no portan armas de fuego, entonces tendría que haberle disparado alguien más. Lástima que no tenemos al equipo de NCIS o de cualquiera de los CSI para que vengan a resolver el caso, pero aún así, la lógica algo nos indica.

Mi punto es que ahora que surge lo de la denuncia de la Fundación Contra el Terrorismo en contra del Comisionado de la CICIG, me parece importante guardar la calma, esperar a que la Ley siga su curso y a que se desarrollen las investigaciones del caso. No tengo idea si ex Ministro Pavel Centeno, que en paz descanse, era una buena o una mala persona, y no soy nadie para juzgarlo y no lo conocía. Imagino lo que pasará su familia, y si bien tampoco los conozca, les extiendo mi pésame como conciudadana. Pero creo que debemos aprender a no partir con la primera, tener presente que todo y todos somos sujetos de error (incluyendo al MP y a la CICIG), y que es importante no condenar a priori a nadie. Espero que la verdad salga a flote, y sobre todo, que no veamos repetirse en el futuro otro episodio tan negativo en el que un ciudadano perdió la vida y una familia se vio afectada en todas las formas, incluyendo psicológicamente por semejante impacto.

Me parece que los guatemaltecos debemos aprender a mantener la calma, a dominar nuestras pasiones y a dejar que la lógica, las leyes y los procesos sigan su curso, tanto en estos casos como en todos.

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