Debemos reconocer que el socialismo nos ha dado grandes lecciones.  Sin duda es un aprendizaje constante, derivado de las acciones que hacen quienes creen en esa ideología.  Incluso, recibimos lecciones de los “socialconfusos” y de los socialistas de seda champagne.  Veamos…

Seguridad alimentaria. ¿Cómo podíamos, nosotros los libertarios, haber obviado tan importante concepto? Nunca se nos ocurrió que, para tener alimentación segura, los agricultores deben sembrar solamente los productos de los ancestros (maíz y …?).  No pueden hacerlo en grandes extensiones de tierra porque dejarían de ser siembras ancestrales y se convierten en “monocultivos” (hay que luchar contra esto pero, ¿no es el maíz un monocultivo?). O sea, deben mantenerse en agricultura de subsistencia, pues así garantizan su seguridad alimentaria. ¿Qué tal?

Generación de ingresos.  Esta es tan buena, que hasta el “nóbel” les deberían dar.  Todo empieza por formar una ONG, con fines muy buenos: mejorar la educación, defender a los indígenas, promover el respeto a los derechos humanos, disminuir la violencia contra la mujer, etc. Todo muy loable.  Pero el dinero, “contante y sonante”, proviene de la cooperación internacional, del mismo gobierno y de otras “oenegés” locales y extranjeras.  Para muestra de esto, vimos la marcha del jueves de Joviel Acevedo, y las más de 130 marchas y bloqueos que han habido durante 2016.  Por supuesto, este dinero queda para los dirigentes, los “líderes” que mueven masas, acarreados todos con un poquito de esos recursos.

Tenencia de tierras.  Otra idea brillante.  Resulta que ahora reclaman tierras de los ancestros, pues hace tan solo 524 años fueron despojados de éstas, y les pertenecen, por derecho.  Por supuesto, el relleno sanitario de la zona 3, las tierras del corredor seco, las lejanas tierras inaccesibles en el Petén, etc., no están incluidas entre lo que “despojaron esos españoles conquistadores”.  Las verdaderas tierras ancestrales son las grandes extensiones cultivadas de palma africana y caña de azúcar.  Las que están en el valle del Polochic.  Tierras riquísimas para cultivar.  Hasta donde yo sé, toda Guatemala fue conquistada por los españoles hace 524 años. Y todo el país era de los mayas que la habitaban. De pronto algún historiador nos puede aclarar si los españoles no conquistaron algunos pedazos, y por eso los reclaman…

Justicia. Esos a los que no les gusta el sistema de justicia que se aplica a nivel mundial, con sus variantes entre un país y otro, y tratan de implementar una “justicia indígena” que, si bien ha existido por miles de años, no es estructurada, formal ni sistematizada.  Esta justicia, por lo que he podido conversar con verdaderos líderes indígenas, no es más que un sistema de conciliación entre las partes, impartida por los alcaldes indígenas u otros, pues la ausencia del Estado es dramática en esto también. Esta justicia que quieren implementar es útil para los “líderes”, pues lo que buscan es la autonomía del territorio, lo que les dará poderes absolutos: despojar de tierras a quien sea, oponerse a proyectos de inversión y desarrollo, no pagar impuestos, desobedecer la ley, etc. 

Economía solidaria.  Esto es genial, pues buscan retroceder a cuando vivíamos en tribus.  La idea es que cada quien produce algo y, lo que le sobra, es para la comunidad.  O sea, no hay excedentes que puedan vender para generar ingresos y con eso cubrir sus necesidades y deseos. Pero, la “comunidad” es importante y hay que apoyarla.  Lo mejor de todo es a quién se le entregan los excedentes: al “líder”, amo y señor de la comunidad.

Defensa de los marginados. Otra estrategia para el “nóbel”.  Resulta que las minorías, los marginados, los indígenas, las mujeres, los homosexuales, etc., necesitan quien los defienda.  Aquí surgen los socialistas deseosos de hacerlo y que, generalmente, no forman parte de ninguno de los grupos mencionados. A través del mecanismo de formación de “oenegés”, como mencioné anteriormente, se gestionan cientos de miles de dólares y euros para defenderlos, lograr que se superen, que sean alguien en la vida.  Pero, utilizan esos recursos para darles dádivas, y con eso logran “esclavizarlos”, pues los hacen dependientes de esa ayuda.  No hay necesidad que trabajen y produzcan, pues “pobrecitos, son marginados y mejor los defendemos”.  Y las víctimas aparecen en las calles, protestando y exigiendo leyes especiales para protegerlos (privilegios).  

Redistribución.  Hasta trillado está el concepto, pero aún así parece que no lo entendemos. ¿Cómo pensar en otra forma de acabar con la pobreza que redistribuyendo la riqueza?  O sea, se le quitan recursos al que los tiene y se los dan al que no los tiene. Estos recursos pueden ser tierras, dinero, utilidades empresariales y personales, lo que sea.  Con esta redistribución, quedamos todos iguales, ¿cierto?  

 Hay muchas más lecciones de cómo NO se deben hacer las cosas.  Estos ejemplos, reales y en proceso de ser implementados en muchos lugares en nuestra Guatemala, han mostrado lo que realmente son: una forma de vida para quienes no quieren trabajar, producir y generar empleos para otros, como lo hacemos la mayoría.  Son a los que llamo “vividores”: de la conflictividad, del desorden, de la falta de un Estado fuerte que pueda proceder en contra de estos mal llamados líderes que buscan enriquecerse a costa de la pobreza de los demás.  Aquellos que se oponen a todo lo que no les genera ingresos a ellos.  El nombre del juego es dinero, siempre.

Tener claras las ideas, entender lo que realmente hay detrás de las acciones que violentan el orden, la vida y la paz de los demás, y de imponer sistemas que cambiarán la forma de vida de otros, es fundamental para luchar contra esto. La última gran lección de hoy es seguir aprendiendo para tener suficientes armas con la cuales defender lo que es correcto, moral, ético y que realmente va a generar prosperidad para todos: la libertad.

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