Canción de gesta de un pueblo virtuoso Cuba que sabido acrisolarse a sí mismo. En un pueblo aculturado como Guatemala, un cantar de gesta es memoria, canto, pintura o poema como bien lo diría Luis Cardoza y Aragón evocando a Miguel Ángel Asturias desde 1920.

La canción de gesta de Pablo Neruda, escrita en Cuba en 1960 evoca: “Si el hondo mar callaba sus dolores, las esperanzas levantó la tierra. Fidel Castro con quince de los suyos y con la libertad bajó a la arena. La isla estaba oscura como el luto, pero izaron la luz como bandera, no tenían más armas que la aurora y ésta dormía aún bajo la tierra: entonces comenzaron en silencio la lucha y el camino hacia la estrella.

Fatigados y ardientes caminaban por honor y deber hacia la guerra, no tenían más armas que su sangre: iban desnudos como si nacieran.

Y así nació la libertad de Cuba, de aquel puñado de hombres en la arena. Luego la dignidad de los desnudos los vistió con la ropa de la sierra, los nutrió con el pan desconocido, los armó con la pólvora secreta, con ellos despertaron los dormidos, dejaron su sepulcro las ofensas, las madres despidieron a sus hijos, el campesino relató su pena y el ejército puro de los pobres creció y creció como la luna llena: no le quitó soldados el combate: creció el cañaveral en la tormenta: el enemigo le dejó sus armas abandonadas en las carreteras: los verdugos temblaban y caían, desmantelados por la primavera, con un disparo que condecoraba con la muerte, por fin, sus camisetas, mientras que el movimiento de los libres movía, como el viento, las praderas, sacudía los surcos de la isla, surgía sobre el mar como un planeta.”

La farsa increíble en un país sin libertades no implica como pueblo abrazar la democracia. Cuba es un país acrisolado que ha superado la romántica visión democrática guatemalteca.

Esa muerte del cubano acaecida el viernes 25 de noviembre de 2017 no voltea el guante de un país experimentado en traiciones. Fue más la muerte de un cosmopolita al que le asfixiaba carecer de la megalomanía que disfrazaba con los esoterismos creando un universo de fábulas sobre una comunidad que más que Antigua Guatemala se quedó pétrea en el tiempo en su arquitectura física pero no en el espíritu de su gente.

El espejismo da paso a la verdad íntima del pueblo cubano que ve en 2017. Un pueblo sin despilfarro ni fantasías es un pueblo que tiende sin necesidad de la democracia a encontrar la libertad en el individuo mismo que hace grande a un pueblo en medio de la hogareña manera de vivir.

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