Alejandro José Jovel Linares, el niño de 10 años que permaneció secuestrado desde el 22 de noviembre, sufrió el tormento de no ver a sus padres y abuelitos, su angustia era similar o peor a la de su familia porque se encontraba con desconocidos que buscaban canjearlo por Q600 mil.

[quote_center]Todavía con el uniforme de la clase de karate y su cinta en la mano, porque saliendo del gimnasio fue cuando lo plagiaron, el menor sintió un gran alivio al ver a personas que le repetían que era libre, que estaba a salvo y que tomara fuerzas, pues había vencido una dura prueba.[/quote_center]

Al ver al director general de la Policía, Nery Ramos, lo primero que le preguntó fue por sus padres, por su abuelita y sin duda, él estaba pensando en la alegría del reencuentro y volver a su casa, luego de la pesadilla que le tocó vivir a tan corta edad.