Al ritmo de mejora de los últimos cuatro años, podemos esperar que nos tome otros 118 años para que nuestros graduandos alcancen un 60 % de logro en Matemática. La semana pasada fueron publicados los resultados del 2016 de logro en Matemática y en Lectura de los graduandos. Estos resultados indican que 91 de cada 100 graduandos no desarrollaron las competencias de Matemática requeridas para graduarse, lo cual presenta una insignificante mejora de medio punto porcentual en un año y de un punto porcentual en cuatro años. En Lectura, 68 de cada 100 graduados no desarrollaron las competencias necesarias.

Estos resultados muestran los pobres avances educativos del país. Para comprender estos avances, hice comparé el año 2006 con el 2015. Pude comprobar que en estos 10 años el presupuesto del Ministerio de Educación se incrementó en un 136 %, siendo en el 2006 de Q5.2 millardos y en el 2015 de Q12.3 millardos. Vale la pena resaltar que el tipo de cambio del 2006 y del 2015 eran muy similares, siendo en el 2006 de Q7.59/$1.00 y en el 2015 de 7.63/$1.00.

En tan solo 10 años el presupuesto del Ministerio de Educación se incrementó en Q7.1 millardos. En ese período la población escolar total (desde pre primaria hasta diversificado) incrementó un 15 %, o 605,000 estudiantes. Vale la pena hacer resaltar que en ese período hubo una disminución de 23,000 estudiantes de Primaria. Sin embargo, la población total debe haber crecido. Si comparamos el presupuesto por estudiante vemos que en el 2006 cada estudiante inscrito costaba al Estado Q1,267 y en el 2015 cada estudiante inscrito costaba más del doble, Q2,607. ¿A qué se debió ese incremento?

De acuerdo a las cifras publicadas por el Ministerio de Educación, a pesar que la población escolar creció en 15%, la población de docentes al servicio del estado (sector público) se incrementó en 45 % de 97,000 a 142,000. Esto supondría una mejor más docentes por estudiante, lo cual debería haber incidido en una mejor calidad educativa. Sin embargo, en esos 10 años el nivel de logro en Matemática para los graduandos apenas aumentó de 5.4 % a 8.5 % y en Lectura de 23.6 % a 26.0 %. Para primaria, el logro en Matemática era de 31.3 % en el 2006 y de 44.5 % en el 2015 y en Lectura de 24.2 % en el 2006 y 40.4% en el 2015. En este mismo período hubo un incremento del 27 % en establecimientos públicos, incrementando de 24 mil a 30 mil para todos los niveles.

Reconozco que estoy presentando muchas cifras, pero es importante comprenderlas para comprender su impacto. Según los datos presentados anteriormente, el incremento dramático en el presupuesto de educación ha tenido un impacto poco significativo en la calidad educativa. El artículo 89 de la Ley de Educación Nacional (Decreto 12-91) establece que por lo menos el 35% de los ingresos ordinarios del presupuesto general del estado deben asignarse a educación. Los ingresos tributarios para el 2015 fueron presupuestados en Q54 millardos, por lo que, según ese decreto, el presupuesto de educación para ese año debería haber sido de Q19 millardos. El artículo 102 de la misma Ley de Educación Nacional de 1991 contradice al artículo 89 y establece que la asignación presupuestaria para educación deberá alcanzar el 7% del Producto Interno Bruto (PIB). Sobre los Q454 millardos de PIB del 2014, el presupuesto de educación 2015 debería haber alcanzado Q32 millardos.

Para este año 2017, con Q13.8 millardos estamos bastante lejos de ambas cifras que propone la ley de educación. Pero al ver los resultados de los últimos 10 años y el beneficio que ha implicado en la calidad educativa es fácil evaluar que no es la cantidad de dinero lo que hará la diferencia. Como país ya hemos incrementado dramáticamente los fondos asignados al presupuesto del Ministerio de Educación sin resultados que lo justifiquen. Incrementarlo más como establece el Decreto 12-91 no pareciera que tendrá un mejor efecto. Ver estas cifras me hace cuestionar si el Ministerio de Educación nos está beneficiando y tal vez sea ya momento de que juntos evaluemos mecanismos distintos y disruptivos para mejorar la calidad educativa del país. Tal como dijo Alberto Einstein: “si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo”.

 

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