Nuestro país está sufriendo cambios desde el año 2015, sin embargo hay quienes dicen que algunos de estos cambios han sido elaborados y otros dicen que son parte de un proceso natural de reinventarse como país, y que para resurgir de nuevo como sociedad se debe tocar fondo para poder limpiar y barrer con los vicios malolientes a corrupción e impunidad.

Es importante identificar que tan solo desde enero de 2017 a la fecha, marzo de 2017 como sociedad estamos viviendo tan deprisa una serie de acontecimientos que llaman mucho la atención como el desgaste institucional de los tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y judicial, pero también una serie de incentivos perversos como seguir manteniendo la interferencia entre los poderes del Estado, nos enfrentamos al debate sobre unas reformas constitucionales poco consistentes en el tema de la voluntad política para hacer cambios profundos y de fondo, pues la clase política se atrinchero en el artículo 3 que habla sobre el pluralismo jurídico, es decir modificar el artículo 203 de la Constitución, como pretexto para no cambiar lo que hay que cambiar. ¿Qué es lo que hay que cambia? Pues muy sencillo como que los magistrados de las cortes de apelaciones y los magistrados de la Corte Suprema de Justicia no sean electos por el Congreso sino que sea un proceso propio dentro del mismo organismo judicial por ejemplo, porque sino seria como poner a Drácula a cuidar el banco de sangre, es decir los incentivos seguirán siendo los mismos y existe una clara interferencia del organismo Legislativo sobre el Judicial, el conflicto de interés se da cuando los magistrados tienen que tomar decisiones como retirarle la inmunidad al diputado que lo puso como magistrado de la Corte Suprema de Justicia, esto a todas luces es absurdo y un incentivo perverso y mezquino.

Luego obras inmaculadas e impolutas obras como los “rumores de golpe de Estado” al mejor estilo de la película Matrix Recargado, es decir pura fantasía porque el Señor Presidente aseguró que esos rumores estaban bien fundamentados, cosa que se convirtió en un desgate innecesario pero que puso sobre discusión ¿Quién asesora al Señor Presidente? Pero lo interesante de esto que se puso en evidencia el efecto burbuja y es muy probable que el Señor Presidente esté totalmente aislado de la realidad y solamente le cuentan “fantasías animadas de ayer y hoy” porque es incongruente que pueda asegurar algo de lo que no presento evidencia concreta.

Pues bien, por si fuera poco entre antejuicios van y antejuicios vienen, hemos visto como la percepción de seguridad se vino abajo aún cuando el Ministro de Gobernación Francisco Rivas ha tratado de hacer un esfuerzo considerable pero que queda claro que el repunte de violencia está fuera de su control, y de su alcance, a esto le sumamos la histeria colectiva y el estado de pánico entre los ciudadanos que caminan por la calle con desconfianza y temor por las supuestas amenazas de las pandillas a cadenas de comidas rápidas, amenaza de bombas en las escuelas y de secuestros de niños, amenazas contra la Policía nacional Civil (PNC), Hospitales Públicos, todo esto al mejor estilo de la teoría de la conspiración como si quisieran amedrentarnos e intimidarnos a que no seamos ciudadanos activos sino pasivos sin voz ni voto mientras no hayan elecciones, pues solo en tiempo de elecciones promesas van y promesas vienen pero en el aire se detienen.

Sin lugar a dudas existe un ambiente enrarecido que da la estocada final, bueno al menos por el momento porque cada día ya nada nos sorprende, pues con los acontecimientos suscitados el 8 de marzo del 2017 que dejo la irreparable pérdida de vidas humanas hasta el momento de 23 valiosas vidas, vidas de adolescentes que tenían una vida por delante, que llevan nuestro ADN, es decir nuestros paisanos, nuestra propia gente es víctima de un sistema pervertido que genera incentivos perversos como la trata de personas, la esclavitud sexual, el abuso físico y emocional que nos hace una sociedad cada vez mas sádica al permitir este tipo de abusos contra nuestra propia gente. Esto se parece a los acontecimientos suscitados en Ayotzinapa, México, nadie sabe nada, nadie está en las condiciones de dar una explicación clara.

En este sentido autores como Peter Senge entre otros, acuñaron el término “Metanoia” que consiste en un cambio de enfoque, pues necesitamos un cambio de enfoque para ver, apreciar y valorar antes que nada la vida sobre todas las cosas, no me refiero a la ley porque el papel aguanta con todo y de hecho ya está plasmado en la Constitución las garantías a la vida, me refiero a un nuevo enfoque cultural que solamente puede lograrse con educación empezando hoy para que en por lo menos 20 años veamos un cambio cultural en el que todas las personas no se limiten a respetar la vida de las demás personas, sino que también las protejan y así seamos menos indiferentes e indolentes ante una realidad que nos rebasa cada día la capacidad de asombro, pues al proteger el derecho a la vida de otros estoy garantizando mi propia protección.

El término “Metanoia” también está asociado al tema religioso y significa arrepentimiento, transformación pero también puede significar cambio de dirección o de rumbo, en fin pues aunque no se trata de centrarnos en una tendencia ideológica, filosófica o religiosa, es importante que pensemos ya en reinventarnos como sociedad porque este ritmo que traemos de descomposición social nos está llevando directo a la autodestrucción.

En definitiva el ambiente de estos días es la suma de muchas cosas que parecieran ser la premonición de que lo peor está por venir, una clase política colapsada, una sociedad dividida y polarizada, un sistema político pervertido, un Estado débil y cooptado por grupos paralelos de poder y el crimen organizado, pero sobre todo una sociedad pasiva cada vez más indiferente ante la realidad social, un tejido social descocido y sanguinario sometido a una cultura de violencia.

En conclusión el efecto “Metanoia” nos debe impulsar a sacar lo mejor de nosotros, a cambiar, a transformarnos en personas de valor y con valores, porque sin valores no hay nada, todo sirve para nada si no los tenemos desde la familia y desde una educación solida, “Metanoia” significa mantenernos en una actitud positiva ante la adversidad y una fuerza motor que nos impulse a tomar acciones ya! El caso sobre el centro Seguro de Virgen de la Asunción ha sido de las tragedias más fuertes que nos ha tocado vivir como sociedad, los niños son sagrados y no se tocan, deberíamos tenerlo bien claro.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo