La pesadilla parece no terminar en Guatemala, el país de la eterna primavera sigue sin florecer y en lugar de avanzar seguimos retrocediendo. La semana empezó de una forma tormentosa y terminó aún peor. El martes el Comité de Desarrollo Campesino (CODECA) bloqueó las calles en la ciudad junto a la Asamblea Nacional y Popular y los 48 cantones de Totonicapán. Durante la manifestación se tenía dos principales fines: exigir la renuncia del presidente Jimmy Morales y la nacionalización de la energía eléctrica. Las manifestaciones se agruparon en cuatro puntos de la ciudad y se dirigieron hacia al congreso, culminando en el Parque Central. Las mismas generaron un caos vehicular, haciendo difícil la movilización por dichas aglomeraciones en los diferentes puntos por los que se movilizaron. En ningún momento se presentaron propuestas concretas, su intención era únicamente manifestar su molestia ante la corrupción frente a las instituciones del país.

Jovial Acevedo encabezó otra de las manifestaciones en la semana, en la que busco exigirle al Gobierno de Guatemala el traslado de los docentes al renglón 011, el 10% anual de su reajuste salarial, entre otras cosas. Además, amenazó al Ministro de Educación y al presidente que si no cumplen los compromisos adquiridos con el gremio de maestros, paralizaría el ciclo escolar. La manifestación se movió del Obelisco al Congreso, donde Acevedo esperó a ser atendido por los diputados.

Por otro lado, en el Congreso de la República las semanas parecen no transcurrir, seguimos paralizados. El tema a las Reformas Constitucionales no avanza y durante cuatro sesiones ha permanecido estancado en la discusión de la Jurisdicción Indígena. El artículo 203 sin lugar a duda ha causado el impasse de las reformas, es por esto que algunas autoridades indígenas pidieron el retiro del mismo. La decisión se llevó a cabo con el fin de que se logre avanzar con las otras reformas al sector justicia en el Congreso y así no existan excusas para seguir prolongando la discusión. Se aprobó una moción por parte de 122 diputados acordando posponer el artículo 203 y avanzar con los demás proyectos de reformas constitucionales.

La semana no termina ahí, Guatemala está de luto desde el día miércoles. En el Día Internacional de la Mujer el país se vio investido en una tragedia por el incendio que se ocasionó en Hogar “Seguro” Virgen de la Asunción. Este centro atendía a la niñez y adolescencia de 0 a 18 años víctimas de violencia física, psicológica y sexual, con discapacidad leve, abandono, niñez en situación de calle, víctimas de trata con fines de explotación social comercial, laboral o económica y adopciones irregulares. El Hogar se ubica en San José Pinula, alberga alrededor de 700 niños y está bajo el cargo de la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia. El incendio se produjo según informes, porque se prendió fuego a un colchón y el mismo no pudo ser controlado.

El centro había sido criticado en varias ocasiones por grupos de derechos humanos, puesto que las jóvenes eran víctimas de violencia, carecían de atención especializada, además que dichos hogares estaban diseñados para albergar 400 niños y a la fecha se encontraba sobre poblado. Varios niños sufrieron quemaduras y la cifra de muertes que se reporta hasta el momento es de 37 víctimas. Este hecho despertó sentimientos de tristeza, impotencia y desesperanza en la población guatemalteca, la cual se unió frente a la Casa Presidencial el día jueves para repudiar el acontecimiento. Causa frustración, sobre todo, ver el vacío de poder que existe en Guatemala. El presidente se pronunció, despertando tarde, como siempre y con un comunicado bastante confuso en el que no aceptaron la responsabilidad de lo sucedido. Organizaciones civiles y diversos analistas acusan al Estado y a los funcionarios en su forma de actuar ante dicha situación.

Diferentes sentimientos fueron pronunciados en Guatemala está semana. La indignación y la impotencia estuvieron presentes por ver a un presidente dormido y sin actuar. La ausencia de valor por parte del Estado para enfrentar las situaciones tan difíciles que se han presentado, un liderazgo del que nadie ha querido ser responsable. Los guatemaltecos exigen justicia al Ministerio Público para que se esclarezca el caso. Guatemala empieza a despertar poco a poco con la muerte de 37 niñas y con muchos problemas que siguen sin resolverse. No hay duda que la discordia aumenta en el país, diferentes sectores se han levantado demandando sus intereses, pero nada se resuelve y nada avanza. Aún falta mucho para que Guatemala vuelva a ser el país de la eterna primavera.