El Papa Francisco expresó este domingo su cercanía a Guatemala que está de luto a causa de las 39 chicas fallecidas durante el incendio de un albergue y pidió a los fieles que recen con él por todos los menores víctimas de la violencia, el maltrato, la explotación y las guerras, expresa el comunicado.

“Expreso mi cercanía al pueblo de Guatemala que vive el luto por el grave y triste incendio desencadenado en el interior de la casa Refugio Virgen de la Asunción, causando víctimas y heridas en las chicas que vivían allí. Que el Señor reciba sus almas, cure a los heridos, consuele a sus familias doloridas y a toda la nación”, dijo el Pontífice al término del rezo del Ángelus dominical.

“También rezo, y les pido que recen conmigo, por todas las chicas y chicos víctimas de violencia, maltrato, explotación y de las guerras. Esta es una plaga, esto es un grito escondido que debe ser escuchado por todos nosotros y que no podemos continuar fingiendo que no vemos y no escuchamos”, añadió.

La mañana del 8 de marzo un grupo de chicas de entre 14 y 17 años se amotinaron en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción, administrado por la Secretaría de Bienestar Social, para protestar por los abusos físicos –incluso sexuales– que sufrirían dentro de estas instalaciones.

Según las autoridades, en medio de la protesta algunas de las menores prendieron fuego a unos colchones, lo que provocó el incendio que terminó ese miércoles con la vida de 31 de ellas y dejó a varias heridas. Sin embargo, con el paso de los días las víctimas aumentaron a 39, mientras otras 7 están hospitalizadas en situación crítica.

La Procuradora de la Niñez, Gloria Castro, dijo al Congreso que las víctimas no habrían podido salir porque “estaban bajo llave en un cuarto”, aparentemente por castigo, ya que la noche anterior unos 60 menores escaparon del centro.

Este centro, ubicado en la finca San Antonio, en San José Pinula, fue creado para dar protección a unos 400 niños, niñas y adolescentes abandonados y en situación de riesgo. Sin embargo, actualmente alberga a cerca de 750 menores, incluyendo aquellos casos con problemas delictivos.

La Iglesia en Guatemala también expresó su dolor por esta tragedia y transmitió su solidaridad a las familias de las víctimas.

El Obispo Auxiliar y Vicario General de la Arquidiócesis de Guatemala, Monseñor Raúl Antonio Martínez Paredes, señaló que la casa Virgen de la Asunción “se convirtió prácticamente en una cárcel de menores cuando la idea original era ser un hogar de ayuda para menores en situación de riesgo. Las autoridades deben cumplir con sus obligaciones”.