El tema del incendio en el mal llamado “hogar seguro” ha venido a desatar una serie de sentimientos y de reacciones en la capital, principalmente que me dejan claro el grado de politización y polarización al que hemos llegado, la frustración y el resentimiento, además de cuantas cosas ignoramos normalmente los comunes mortales que habitamos este hermoso país. Si no se hubiera producido ese espantosa tragedia, yo por ejemplo, no sabría ni que existía ese lugar.

Uno vive su realidad día a día, en la que no acontecen muchas de estas situaciones. Cuando se analiza como han ido a dar esos jóvenes a ese infierno, generalmente por orden judicial, confirmamos una vez más que nuestro sistema de justicia es absurdo, inhumano e inmoral. Cuando escuchamos que la policía presente en el momento del incendio no tuvo dos dedos de frente para dejar entrar a los bomberos y socorrer a las víctimas, cuando nos preguntamos en que cabeza cabe incendiar un colchón en una habitación pequeña y aglomerada, cuando escuchamos a una de las víctimas relatar que eran violadas por los mareros que también habían sido enviados a ese lugar por orden judicial, nos damos cuenta que el problema es una deficiencia mental, carencia absoluta de lógica y de humanidad en todos los niveles, y en todos los entes del Estado (divido en los tres Organismos y en todos sus derivados).

Si bien hubo denuncias en años anteriores, inclusive, parece que el INACIF intervino en el 2016 para determinar el estado de salud de algunas personas asignadas a ese infierno (cuyos resultados parece que siguen pendientes) y el MP también tenía conocimiento del caso por denuncias presentadas, que pareciera terminaron archivadas. Quien quiera que sea el responsable en la Secretaría de la Presidencia evidentemente falta de sentido de humanidad y le importó un pepino el tema. Seguramente regir una institución como esa debe ser difícil y complejo. De lo que he observado en el Estado, no es nada más cuestión de la cabeza, que puede tener las mejores intenciones, sino de las zancadillas y tropiezos que aplican los mandos medios, que en su absoluta diletancia y mediocracia cuando no ineptitud y falta de voluntad no realizan el trabajo. De nada sirve que el cerebro diga a las manos que produzcan algo, si los dedos están rotos, si las manos son torpes. Y cómo cambiar eso, cuando el juzgado de trabajo no permite al Ministro, al Director, al Alcalde a quien dirija la institución destituir gente inepta, no digamos plazas fantasmas, para proceder a contratar personas idóneas. Vivían en un estado cuasi de hacinamiento, carentes de tanta cosa elemental, seguramente con un presupuesto bajo y como todo el Estado, sujeto a una Ley de Compras y Contrataciones ineficiente y obtusa que en lugar de prevenir la corrupción lo que hace es prevenir la productividad y la eficiencia.

Es un tema complejo, y esperemos los tres organismos estatales y todas sus dependencias procedan cada uno a hacer su parte para que esto no vuelva a suceder.

Urgen normas modernas y lógicas, pero creo que para eso tendríamos que tener gente idónea en el Congreso. Esa es la base, porque las leyes son el fundamento sobre el cual basamos nuestro accionar tanto las personas individuales como los entes estatales. Si seguimos a merced de gente que sólo quiere cobrar un sueldo, ver que se roba y no están en el cargo como servidor público por vocación de servicio, veremos muchas más tragedias como esta, no digamos consecuencias aún más nefastas para el país entero, como nación.

Irritante me parece que de semejante tragedia, del dolor de esas familias, hayan guatemaltecos que busquen sacarle raja política, ganar adeptos, como si fuera un tema de campaña. Si a algunos les pareció insensible la reacción del Señor Presidente, a mi me parece oportunismo puro que vengan a pedir la destitución del Presidente Morales con base a esta tragedia y que la hagan parecer como si fuera una de las famosas masacres del conflicto armado. Uno de los aspirantes al gobierno, el Sr Raúl Figueroa Sarti puso en su cuenta de Tweeter que “La masacre de niñas y adolescentes el día de hoy es réplica de las masacres cometidas por el ejército en contra de población civil desarmada”. Que pena con este señor a quien no conozco, pero escribir eso es irresponsable y denota una enorme mala intención. El Ejército ni vela tiene en esta tragedia, y si vamos a apuntar con el dedo por las de la guerra, ¿quién inició la aplicación de torturas estilo chino, quien inició el conflicto y se sabe que muchas de las masacres fueron también perpetradas por la guerrilla?

Basta con politizar estas tragedias. Somos guatemaltecos todos, y debiéramos mostrar un gramo de humanidad dejando de lado los odios ideológicos. Seguir así sólo llevará a nuestro pías a la debacle. Aun tenemos libertad, aún tenemos oportunidades de producir y ser mejores, aún podemos sacar adelante Guatemala. Debemos defender el Orden Constitucional y la legalidad, y sobre todo, defender nuestra libertad porque sin eso, estamos perdidos. Pero toca entender de una buena vez que sólo unidos y en buena fe lograremos hacerlo.

República es ajena a la opinión expresada en este artículo