Este artículo fue publicado el 27 de mayo de 2016.

Todo era parte de una herramienta pedagógica que buscaba que las niñas de un instituto público expresaran las cosas que les molestaban en su vida. Lo que descubrió la educadora encargada del curso, en uno de los textos, fue terrible y desgarrador, aunque lamentablemente, nada raro en la sociedad guatemalteca.

En su carta, *Daniela reveló una historia de abusos sexuales enfrentados durante ocho años de su corta existencia. La primera persona que le hizo daño fue su padre cuando apenas tenía cinco años. Cada vez que llegaba ebrio, buscaba a la niña para agredirla sexualmente.

Su vida transcurría entre el abuso y la indiferencia de su madre que nunca frenó las acciones aberrantes de su esposo. La historia de esta pequeña es una de las tantas que llegan a manos de las autoridades de la Procuraduría General de la Nación. Solo en lo que va del año ya se registran 133 denuncias de trata, violación y agresión sexual.

“Los niños son vulnerables. Todos los días nos llegan historias como la de esta menor”, declara el procurador de la niñez, Haroldo Flores. Las cifras lo confirman. 2015 cerró con 237 denuncias de violación y 195 de agresión sexual. En lo que va del año ya se contabilizan 359 casos denunciados a la PGN.

La entidad es querellante adhesivo en los casos; sin embargo, al consultarle acerca de cuántos procesos terminan en sentencia, al funcionario le resulta difícil responder ya que los casos pueden durar años en los tribunales.

En cuatro meses, las autoridades rescataron en el área metropolitana a 20 menores que eran agredidos sexualmente.

El caso de Daniela aún no concluye. La denuncia fue presentada y el nueve de enero del año pasado relató su testimonio mediante la Cámara Gesell.

La cámara es un recinto donde por un lado está el abogado defensor, el acusado, el juez, representantes de la fiscalía y querellantes. Frente a ellos hay un vidrio donde observan a la persona que declara, pero del otro lado, el niño o la mujer, no los ve porque es un espejo falso. En el otro espacio está el psicólogo y la persona que rinde declaración.

El espacio es utilizado para no revictimizar a los menores y mujeres. Esta fue aprobada por medio del acuerdo 16-3013 de la Corte Suprema de Justicia.

En este lugar, la menor contó cómo después de haber sido abusada, llegó a vivir a casa de su abuela paterna. La muerte de sus padres puso fin al abuso, pero fue el inicio de otro capítulo igual de triste.

Su abuela, lejos de protegerla y amarla, vio en ella la oportunidad de ganar un poco de dinero. Su tío cometió los mismos actos que su padre. Durante cuatro años fue obligada a ir a su cuarto, a cambio el agresor daba un poco de dinero. Aunque le contó a su abuela, no hizo nada para frenar la situación.

Junto con su tío, se sumaron otros personajes como un amigo de su tío, el vendedor de una tienda y un integrante de un programa social que, aprovechando el aval de la abuela, la agredieron y violaron.

La PGN se convierte cada día en el escenario donde miles de historias  encuentran eco.

El primer paso al recibir la denuncia es rescatar al menor, se trasladan al juzgado para pedir que se le practique evaluaciones que confirmen sí son víctimas de abuso. Junto a ello, se presenta la denuncia en el Ministerio Público.“Es difícil que cuenten su historia. Nosotros nos apoyamos en unos muñecos y así logramos que cuenten las cosas que le hacen, ese es el trabajo de las psicólogas”, relata Flores.

Daniela relató su historia por medio de la Camara Gesell, en enero del año pasado.

Si los abusadores están en casa, se trasladan a una de las 141 casa-hogar que hay en el país, al mismo tiempo buscan a familiares que puedan encargarse de las víctimas.

“Para que los familiares puedan quedarse con los niños, deben pasar por un proceso. No es que la persona venga y se lleva al menor, deben pasar por un examen psicológico y dictámenes de trabajo social”, destaca el procurador de la niñez.

En el caso de Daniela, no hubo un familiar que pudiese hacerse cargo y fue enviada a una casa-hogar fuera de la ciudad. En ese lugar, según las autoridades, la menor trata de recuperar su vida. Actualmente cursa segundo básico en un instituto público.

¿Qué le pasa a la sociedad?

Cerrar capítulos de dolor y abrirse a una nueva vida, no es fácil, así lo confirma el director de la Liga de Higiene Mental, Marco Antonio Garavito. ”Hay personas que viven en condiciones adversas y logran salir adelante. Pero es necesario mencionar que el panorama no es tan alentador sino trabajamos juntos”.

El experto destaca la necesidad que el Estado y la sociedad asuman su responsabilidad para poner fin a esas historias. “El gran problema es que el Estado abandonó la atención y formación ciudadana, la ruptura de las relaciones profundiza estos casos”.

A eso se suma el nivel de impunidad en el país.”Cuando en una sociedad la impunidad se convierte en una regla, estamos camino a mayores grados de violencia de todo tipo”.

Para Garavito, es necesario ver el problema más amplio. La pérdida de valores ha alimentado una forma de ver la vida que “para triunfar y crecer hay que ser mañosos, y hay que joder a los demás, por decirlo de una manera muy chapina. Lo que hay en el fondo es una crisis de relación humana”, destacó. Por ello, sugiere crear una estrategia nacional de salud mental “no para curar enfermos porque no estamos enfermos”, sino trabajar en un concepto que se vincula con las relaciones humanas.

El experto no duda que podemos construir un mejor país, pero eso requiere la responsabilidad de todos.

El silencio el mejor aliado de los abusadores

La PGN tiene varias vías para recibir denuncias de los ciudadanos si sospechan que un menor es maltratado o agredido sexualmente. Pueden llamar al 1546, al 110 de la Policía Nacional Civil, o escribir al correo [email protected], [email protected]

La institución inicia una investigación al recibir la denuncia, la cual puede presentarse de forma anónima, esta es la mejor herramienta para luchar contra ese flagelo que se alimenta del silencio y la indiferencia.

Más de 50 denuncias llegan diariamente a la Procuraduría de la Niñez.

*Nombre ficticio