La tragedia de las niñas, los niños y los adolescentes del Hogar Seguro Virgen de la Asunción no inició el 8 de marzo, día del incendio que provocó la muerte de hasta el momento 40 niñas y adolescentes. Esta tragedia inició mucho antes y se perpetuó durante los diferentes gobiernos que fueron, en el mejor de los casos, indiferentes al sufrimiento de estos niños que estaban obligados a proteger.

Mucho se ha escrito y se seguirá escribiendo conforme se vayan conociendo los resultados de las investigaciones. Esta tragedia es tan compleja que sus múltiples aristas demuestran de forma cruda, una vez más, la ineficiencia del gobierno. Algunos de estos aspectos son el castigo a los responsables de velar por el bienestar de estas niñas, el cuidado y atención de las víctimas y qué hacer para evitar nuevas tragedias como esta.

Las investigaciones del Ministerio Público, MP, de la Policía Nacional Civil, PNC, y los informes de las autopsias del Instituto Nacional de Ciencias Forenses, Inacif, deberán aportar información valiosa acerca de lo que sucedió ese día. Hay muchas preguntas que aún siguen sin respuesta tales como ¿Quién inició el incendio?¿cómo se inició?¿Por qué estaban bajo llave?¿cuáles eran los protocolos de emergencia?¿Por qué no se les abrió la puerta? Estas y muchas más interrogantes nos hacen pensar si ¿alguna vez conoceremos lo que realmente sucedió ese día

Las investigaciones también deberán revisar hacia atrás las múltiples denuncias de maltrato y abusos de todo tipo en contra de estos niños. Niños que habían sido “institucionalizados” para la protección del gobierno y que en estos lugares, según denuncias, recibieron igual o peor vejámenes que los sufridos en sus hogares.

Si bien es cierto que los burócratas encargados de la protección y resguardo infantil tienen responsabilidad en esta desgracia, también la tienen los padres, padre y madre, que abandonan, maltratan y abusan de sus hijos. Muchas de estas niñas habían sido abusadas en sus mismas casas, por lo que huían del maltrato, tal y como también huyeron del “hogar seguro”, al parecer, por las mismas razones. 

El hogar seguro es una contradicción en sí misma. Es el reflejo de una visión estatista. Una visión en la cual el gobierno debe controlar y proveerlo todo, incluso “hogares” a los niños. La tragedia de esta visión es que le da poder a los burócratas sobre los más débiles, los niños.

Algunos, en especial los politiquillos, ya empezaron a hablar de “mesas técnicas” para hablar sobre el tema, aunque para ser más precisos deberían llamarlas mesas burocráticas. Mesas donde discutirán cómo resolver el problema que ellos mismos generaron, ¿cuál cree que serán las conclusiones? ¿Quitarle poder al gobierno? ¿Limitar el poder de los burócratas? ¿Eliminar secretarías, oficinas o consejos que en nada sirven para ayudar a los niños?

Ante la idea de esas “mesas” que muy posiblemente ofrezcan soluciones de más intervención del gobierno y por ende más recursos, prefiero propuestas como la petición #AbusadosNuncaMas que solicita se elimine la burocracia que, más allá de lo innecesaria, ha sido nefasta para el futuro de los niños. También pide la agilización del proceso de  las adopciones y la creación de una fiscalía que persiga a quienes violenten estos procesos y los derechos de los niños.

Ante lo ocurrido estos días, me pregunto; una tragedia ¿acaso no es suficiente? Para que entendamos que el gobierno no es la solución sino el problema. ¿Cuán miserable se debe de ser para condenar a los niños a una vida de abusos y atropellos?

Desgraciadamente de “buenas intenciones”, si es que las hubo, está empedrado el camino al infierno que literalmente vivieron estas niñas.

@Md30

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