Después de 160 años de transitar por una senda de altas y bajas para resolver el diferendo territorial, insular y marítimo entre Guatemala y Belice, y haber enfrentado una variedad de contrariedades y desencuentros, el gobierno tiene el mandato constitucional de resolver el diferendo con Belice. Es imperativo dirimir esta controversia y superar esta incómoda situación ventilando el caso en la Corte Internacional de Justicia (CIJ). 

Recientemente observamos en la Corte Internacional de Justicia el caso Nicaragua vs. Colombia y como Nicaragua, con un excelente equipo de Juristas Internacionales de renombre en la CIJ, y bajo el Agente Embajador Carlos Argüello, el decano de la CIJ, logró recuperar una gran extensión de mar que estaba bajo la jurisdicción exclusiva de Colombia. La Corte dictaminó que las islas de San Andrés quedaban bajo la jurisdicción de Colombia, pero el mar de la Zona Económica Exclusiva que se extiende por 200 millas náuticas medido desde las líneas de base definidas en el mar territorial, abarca una extensión de aproximadamente 130,000 Km2 de mar para Nicaragua. Actualmente hay un siguiente caso en la CIJ entre esos dos países para delimitar las plataformas continentales de ambos países.  Es importante mencionar que Nicaragua es el usuario número 1 de la Corte Internacional de Justicia con 14 casos y todos conducidos por el mismo experimentado Agente desde 1980, en los que Nicaragua ha logrado importantes fallos en defensa de la soberanía. Los 130,000 Km2 representan para Nicaragua tener un mar extenso libre de navegación, repleto de recursos como pesca, exploración y explotación de hidrocarburos, minerales, investigación científica, entre otros, que le traerán crecimiento económico a ese país.

Traigo a colación el caso de Nicaragua, porque nos ayuda a percibir mejor la importancia de recuperar Belice y lo que el territorio significa. Belice por una parte es un territorio muy rico en recursos naturales, hidrocarburos, minería, pesca y mucho potencial turístico. Guatemala siempre ha enviado notas de protesta cuando Belice ha hecho concesiones para la exploración y explotación de hidrocarburos, pero por otra parte, Belice no tiene la capacidad de atraer inversión extranjera o capitales locales para desarrollarse, porque carece de certeza jurídica en el territorio por el diferendo que Guatemala mantiene. Es por ello, que el diferendo de Guatemala, les genera mucho desgaste y por eso le conviene a Belice  también  resolverlo.

Más allá de esos recursos, Guatemala tendría un mar de Zona Económica Exclusiva en el Caribe, similar al de Nicaragua, derivado de las líneas de base del territorio adjudicado a Guatemala por la CIJ, lo que se tiene actualmente es un corredor marítimo proyectado del Departamento de Izabal y respaldado por la Convención del Mar de 1982. Es importante mencionar que el territorio define al mar y hasta que la CIJ dictamine el territorio que le corresponde a Guatemala, se identificarán las líneas de base en el mar territorial de 12 millas náuticas, para proyectar el mar continuo de otras 12 millas, y que proyectarán el mar de Zona Económica Exclusiva de 200 millas náuticas que le correspondería a Guatemala.  Se recuperarían también islas, islotes y arrecifes y toda la pesca que conlleva. En ningún artículo del tratado de 1859 se mencionaron las islas, y por ellos Belice también usurpa las islas. Y por último el potencial turístico y atracción de inversiones que tendría el territorio nacional, ya integrado Belice, con la certeza jurídica otorgada por la CIJ.

Nicaragua es un país que ha sabido defender su territorio, apegándose al derecho internacional y los medios pacíficos de solución de controversias mediante el cual ha ganado varios casos en la Corte Internacional de Justicia. En el último caso contra Colombia, Nicaragua logró revertir un territorio que estaba bajo jurisdicción de Colombia, por lo que nuestro caso, jurídicamente muy fuerte que lo es,  a diferencia del caso que podría presentar Belice, que carece de fundamento jurídico, se puede ganar en la CIJ. Belice se ha afianzado del territorio en base a cabildeo político internacional y en los foros multilaterales. Cuando uno regresa a la década de 1970s se observa un fuerte respaldo de países hacia Guatemala de recuperar Belice.

Como mencioné en una entrevista de radio el año pasado, Belice ha sido más ágil que Guatemala en el campo político para promover su causa, poniendo al frente sus visiones en foros como el CARICOM, ONU, OEA y cabildeo con países individuales, poniendo mal a Guatemala como el adversario que quiere arrebatarle el territorio. En negociaciones con Guatemala, Belice acuerda de una forma y actúa de otra forma, como la modificación de la ley de reféndum que viola la Convención de Viena de 1969, que entre otras cuestiones preceptúa que todo Estado debe abstenerse de tomar acciones que derroten el objeto y fin del tratado, aborda el principio de buena fe y expone sobre la relación de todos los instrumentos firmados que llevaron a concluir un tratado. Un claro ejemplo de ello, se observó durante la Asamblea General de la ONU de 2013, el Canciller de Belice, Wilfred Elrington, formuló ante la comunidad internacional una serie de señalamientos en contra de Guatemala. Entre estos, señaló a Guatemala de negarse a celebrar las consultas populares, denuncia que el reclamo nacional amenaza la integridad territorial de Belice y afecta sus inversiones, y llamó criminales a los campesinos guatemaltecos de la Zona de Adyacencia que ingresan a Belice. Estas han sido tácticas dilatorias que Belice ha utilizado por años para no resolver nada. Otro claro ejemplo, es el asesinato del menor de 13 años a manos de las Fuerzas de Defensa de Belice, que se le disparó por la espalda cuando el menor huía por la Zona de Adyacencia. Guatemala demandó a OEA una ampliación del informe por estar parcializado y carecer de una investigación imparcial. Esta es una práctica sistematizada que ha utilizado Belice cada vez que hay un nuevo gobierno de Guatemala para medir la fuerza de reacción del nuevo gobierno. Hechos como este amenazan con descarrilar el proceso y por eso Guatemala, con la suerte que actualmente tenemos un excelente Canciller, que conoce Belice a nivel de comunidad, debe estar muy atento a no caer en otro de los juegos de Belice.

Es por ello, que mirando el caso de Nicaragua contra Colombia como un excelente ejemplo, en donde Colombia ejercía una jurisdicción exclusiva sobre las zonas marítimas, dejando casi sin mar a Nicaragua, la CIJ adjudicó a Nicaragua un mar que se le consideraba perdido, pero que jurídicamente estuvo muy bien fundamentado y sienta un precedente en la jurisprudencia de la Corte, por lo que Guatemala tiene posibilidades muy amplias que la CIJ adjudique una buena extensión de territorios continentales, insulares y marítimos a Guatemala.

Por lo tanto, en virtud del mandato constitucional que el Congreso de la República le confiere al Ejecutivo para resolver este diferendo, es importante que el gobierno proceda a celebrar la Consulta Popular y de resguardar la soberanía del país.

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo