¿Estamos dispuestos a contribuir más para su financiamiento?

Antes que nada quiero aprovechar este espacio para mostrar todo mi respeto y solidaridad, hacia las familias de las víctimas de la terrible tragedia ocurrida la semana pasada.  La muerte de 39 menores de edad que estaban a cargo de una institución del Estado, nos debe mover a todos a que se exija justicia.  Claramente no existían o no se cumplieron los protocolos necesarios, para resolver las emergencias que podrían ocurrir.

En momentos como los que vivimos, los hechos ocurridos en el Hogar “Seguro” Virgen de la Asunción, nos deben hacer reflexionar sobre la terrible precariedad de las instituciones públicas, la negligencia en la que pueden caer personas por las miles de responsabilidades que tienen a su cargo para las cuales, no solo no cuentan con los recursos suficientes, sino muchas veces no tienen el personal con las competencias adecuadas para cumplir sus funciones.

En Guatemala tenemos una Constitución Política de la República y leyes que le otorgan a las instituciones del Estado varias acciones y responsabilidades.  Lo primero que se me viene a la mente es ¿qué pasa con los cientos de municipios donde el Estado no tiene ni siquiera presencia?, ¿estarán condenados a tener menos derechos que el resto de guatemaltecos?.  Muchos municipios hoy no tienen ni siquiera servicios de agua entubada, drenajes, energía eléctrica, salud primaria básica, centros educativos o puntos de acceso a la justicia.

Podemos ir cien veces a la plaza a manifestar nuestro descontento, pero hasta que no seamos todos corresponsables de entender que los impuestos que pagamos como individuos no son suficientes, nuestras expresiones quedan en un muro de los lamentos que en nada nos permite avanzar como sociedad.

Seamos capaces de reconocer que todo lo que los diferentes Congresos a lo largo de la historia y lo que se le sigue demandando al Estado, cuesta una cantidad importante de quetzales.  Y ese costo, no puede seguir viniendo de un pequeño grupo como ahora, en donde el dos por ciento de los contribuyentes aportan el noventa y cinco por ciento de la recaudación.

Hasta que no analicemos sobre el tamaño de Estado que queremos y las responsabilidades que estamos cargándole a las instituciones que hoy se financian únicamente con el 10.4 por ciento de lo que producimos, no vamos a salir adelante.  Por ello, cuando alguien te recrimine por todo aquello que el Estado hoy no está cumpliendo preguntémonos ¿estamos dispuestos a contribuir más para su financiamiento?.  De lo contrario, empecemos a pensar mejor qué cosas no debería hacer el Estado y que estarían mejor si fueran llevadas a cabo por parte de instituciones privadas. @jczapata_s

 

República es ajena a la opinión expresada en este artículo