En las últimas semanas el tema de las prisiones, de los “hogares seguros” para jóvenes que han sido separados por orden judicial de sus familias, han cobrado notoriedad a base de muerte y horror puro. Las reacciones han sido condenatorias a medio mundo, pero chivos expiatorios como la Licenciada Keller, que con sólo dos meses en el cargo no hubiera podido resolver nada, pagan el plato mientras que quienes si debieran estar en el banquillo salen en caballo blanco. Los irresponsables que ignoraron las denuncias presentadas en el 2016 ante el MP y los ineficientes del INACIF que según parece aún no sacan el resultado de los exámenes realizados a las supuestas víctimas. Verdaderamente, damos pena. Pero para variar, la pita revienta siempre por el lado más flaco, y resulta fácil meter preso a quien no tiene culpa.

El Procurador de los Derechos Humanos (PDH) es otro que francamente, deja tanto que desear. Protegiendo invasores de tierras y mareros, para él los policías asesinados por no tienen derechos humanos, ni sus familias que quedan huérfanas. Para este señor, lo denunciado por estas jóvenes tampoco tuvo valor, porque de ser así, ¿qué hizo para defenderlas? O será que como los violadores eran mareros y no oficiales del Ejército no le importó. ¿Dónde están las donaciones de las multimillonarias receptoras de resarcimientos del Estado? Porqué no se pronunciaron antes. Rápido quisieron agarrarse de esto para pedir la renuncia del Presidente Constitucional (aunque les arda) de la República de Guatemala. Sarta de hipócritas. Y salta Nómada, a pedir que se rompa el orden constitucional. Desvergüenza absoluta.

Si no fuera por el sector empresarial que tanto odian algunos parásitos y resentidos sociales, las jóvenes que sobrevivieron esa tragedia no estarían en Houston siendo atendidas por médicos especializados en todos los ramos pertinentes, cosa que no se paga con cáscaras de huevo. Pero para variar, los que no hay modo que lleguen al poder por vía de las urnas y sólo saben promover huelgas, invasiones de tierra, desasosiego y desorden social, llegan al grado de mezquindad más absoluto que ni siquiera ante una tragedia disimulan su odio al gobierno y al sector productivo.

Y ahora vamos al tema de las cárceles. Revuelta en las cárceles juveniles. Preguntamos, estos jóvenes que secuestraron a cuatro trabajadores del centro correccional de menores Etapa II, asesinaron a dos (heridas en el cráneo tipo ejecución de narcos o mareros) e hirieron a cinco, no me parece que sean ángeles de la Caridad del Cobre. Siendo mareros, al menos un muerto o una violación mayor tendrán en su haber ya que así se “inician” como mareros. Si están en esa prisión es por haber cometido alguna falta de esa índole. Estamos hablando de pandilleros del Barrio 18, y por su puesto la PDH saltó a defender los derechos de los pobres jovencitos asesinos y violadores. Cabe aclarar que de los 56 detenidos 36 son mayores de edad. Adicionalmente, en el centro, existen 192 jóvenes que están allí por delitos menores y no son pandilleros. Los delincuentes que han armado todo esto tienen la desfachatez de exigir alimentos, visitas familiares y que les respeten sus derechos. Supongo que las víctimas de ellos no tenían esos derechos, para comenzar

Esto ha vuelto a desatar el malestar popular ante lo que la ciudadanía percibe como un sistema ineficiente de justicia, un manejo deficiente de los centros de detención por parejo, y una falta absoluta de atención a las verdaderas víctimas por parte de la PDH. A la gente se le olvida que el concepto mismo de derechos humanos se aplica únicamente a las víctimas de cualquier ente del Estado.

Recuerdo los comentarios de cuando era niña y salían publicaciones en medios etc. que las cárceles han sido siempre un circo dónde se ha sabido, que los presos en Pavón, por ejemplo hasta salían cuando querían a sus “visitas conyugales” etc. Son décadas, décadas de un caos y un desmadre. Para rematarla, cuando alguien intentó poner orden ante una revuelta en prisión por reos de alta peligrosidad, bien armados, la comunidad internacional azuzada por los parásitos de izquierda, metieron preso a Erwin Sperisen en Suiza y trataron con Vielmann y Figueroa, además de los que si lograron encerrar en Guatemala por el mismo caso. ¿Quién va ha querer arriesgarse a tomar medidas drásticas si sabe que terminará tras las rejas? Con testigos falsos, con pruebas falsas, y sin dejar a la defensa presentar la realidad, nadie querrá tomar acción. Procesos viciados, sesgados, carentes de ética y objetividad tanto en Guatemala como en Suiza, es decir poco.

Me pregunto como habrían actuado esos hipócritas que sólo critican si fueran ellos quienes estuvieran a cargo. Seguro hubieran llegado a conversar con los jóvenes asesinos, llevándoles café y champurradas. ¿Correcto? Porque ellos son enemigos de la violencia, ellos son santos y santas que ejercen el diálogo para todo. Me encantaría verlos metidos en una de esas prisiones, en las áreas de los presos de más alta peligrosidad, enfrentando cuchillos y armas, y empleando únicamente el diálogo. ¿Risible? Insultante al raciocinio, diría yo.

El tema es complejo, y requiere de todos los entes del Estado se pongan de acuerdo, que coordinen, y que quienes están a cargo, apliquen y modifiquen leyes hasta que sean idóneas. Mezclar bestias de alta peligrosidad con presos que han cometido faltas menores es ilógico. Jueces que mandan niñas por problemas familiares al mismo lugar que menores que han asesinado o violado es absurdo, un grave error. Aplicar la pena de muerte sería útil especialmente para descongestionar las prisiones de quienes han cometido actos imperdonables, no importando la edad. Si tienen edad para asesinar, tienen edad para afrontar la pena de muerte. Asesinos en serie, extorsionistas, pedófilos, violadores múltiples, debieran ir de una a rendir cuentas al que si es justo. Quitarle autoridad a nuestras autoridades ante situaciones como estas, y ante los ataques de los mareros, sólo fortalece a esos criminales. Marero visto, marero muerto, debiera ser la consigna. Así de simple.

República es ajena a la opinión expresada en este artículo