La campaña a la elección  presidencial francesa subió de tono este viernes con acusaciones cruzadas: el candidato de derecha François Fillon acusó de “complot” al jefe del Estado y el socialista Benoit Hamon se siente traicionado por los suyos, que lo abandonan.

El presidente François Hollande, que no se presenta a la reelección y hasta ahora ha estado discreto en la campaña, replicó este viernes al denunciar la falta de “dignidad” y de “responsabilidad” de Fillon.

Horas antes, el candidato conservador, había aludido a una  “mano negra” orquestrada desde el poder para perjudicarlo.

“No quiero entrar en el debate electoral”, respondió este viernes Hollande, en la radio pública, “no soy candidato, pero hay una dignidad, una responsabilidad que deben ser respetadas. Fillon está por debajo de ese nivel”.

El jueves por la noche, durante una emisión televisada, Fillon denunció un “escándalo de Estado” y acusó al presidente socialista de estar al frente de un “gabinete negro” que organiza filtraciones a la prensa sobre sus problemas judiciales.

Fillon ha visto tambalearse su candidatura tras las revelaciones a finales de enero sobre los supuestos empleos ficticios de su esposa, Penelope, y dos de sus hijos como asistentes parlamentarios. La investigación se ha ampliado por indicios de tráfico de influencias y estafa agravada.

Fillon, de 63 años, vencedor de las primarias de la derecha, llegó a ser el gran favorito de las encuestas, pero se encuentra ahora por detrás de la candidata de la extrema derecha, Marine Le Pen, y de Emmanuel Macron, candidato de centro y exministro de Hollande.

 

En la otra esquina

Sus declaraciones fueron inmediatamente criticadas por la izquierda. Para el ministro de Defensa, Jean-Yves Le Drian, se trata de “una especie de intento desesperado para salir de una situación en la que (Fillon) está enredado”.

Hasta ahora, los ataques contra el sistema, los “golpes bajos” y los “hechos ocultos” eran considerados como argumentos de la extrema derecha.

Entretanto, la derecha asiste impotente a los crecientes apoyos que recibe el joven candidato centrista Emmanuel Macron, muchos de ellos desde las filas socialistas, ya que es considerado por muchos como el mejor antídoto frente a la candidata de extrema derecha, Marine Le Pen.

Entre ellos figura Le Drian, sin duda el ministro más apreciado del actual gobierno socialista. Le Drian ha justificado su apoyo a Macron pues no quiere que la elección presidencial se reduzca “a una opción entre la extrema derecha y la derecha dura” representada por Fillon.

Para el ministro de Defensa, Macron “tiene la voluntad, el liderazgo, y ha creado un movimiento que congrega a más de 200.000 personas”.

Traidores

“No me esperaba tantas traiciones”, se lamentó por su parte el candidato socialista, Benoit Hamon, vencedor de las primarias de la izquierda.

Hamon, del ala más radical del Partido Socialista, ha sido abandonado por varios ministros y dirigentes de su partido, que han emigrado hacia hacia la candidatura de Macron.

Ello ha supuesto una traición a “una historia, a valores que nos representan, al lugar que debe ser el de la izquierda”, se ha quejado Hamon.

El ex primer ministro Manuel Valls, derrotado por Hamon en la primaria socialista, se negó a apadrinarlo y ha criticado públicamente su programa. Un “comportamiento gravemente contrario al principio de lealtad”, según la Alta Autoridad de la primaria, organizadora de la consulta.

En cabeza en intención de voto en la primera vuelta, Marine Le Pen, viajó este viernes a Moscú, donde se reunión con el presidente ruso Vladimir Putin. Este último aseguró que “Rusia no interferirá en la elección”, según declaraciones citadas por las agencias de prensa.